Evalúa tus errores

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Hoy tuve una dosis de Inspirulina y quise compartir esto con toda la comunidad.

Muchas veces vamos en el mundo como un ave herida, hiriendo a otros porque no hemos podido sanar las heridas de un pasado que nos marcó y no soló nos dejó recuerdos no gratos, sino que hizo daño en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones.

Debemos sanar nuestro interior o de lo contrario no podermos seguir adelante.

 Nos equivocamos día a día sin darnos cuenta de lo que hacemos, mucho menos de cómo y cuándo lo hacemos, es parte de nuestra naturaleza errónea y por ende es parte de nuestra vida no salir de los fracasos, se convierte en un círculo vicioso en nuestra vida, comenzamos un nuevo proyecto, pero en el fondo sabemos que va a fracasar y al final fracasa.

 Si te crees [email protected] seguirás fracasando toda tu vida, solo cuando empieces a sentirte una persona triunfadora será cuando todo cambie.

 José sabía que pasar por los huecos con su vehículo le iba a ocasionar fuertes problemas en el tren delantero, amortiguadores, suspensión y cauchos de su auto, sin embargo no dejaba de hacerlo, debido a esto cada vez que recibía su sueldo lo gastaba en alineación, balanceo, cauchos y repuestos para el tren delantero de su vehículo, su conducta errática no sólo afectaba su vida, sino que estaba afectando sus finanzas y sus relaciones con sus hijos y esposa debido a la falta de recursos y el gasto excesivo en reparaciones del vehículo.

 En momentos como éstos, errar o equivocarse constantemente en el mismo acto puede hacer que nuestra vida vaya rumbo al fracaso no sólo personal y emocional, sino a un total fracaso de nuestras relaciones.

 Es importante evaluar nuestros errores, preguntarnos después de cada error, qué, quién, cómo, cuándo y dónde sucedió y lo que puedo aprender de ello.

 Si no aprendes de un divorcio, es probable que seas el candidato o candidata a un nuevo divorcio, si no aprendiste de finanzas con la quiebra de tu primera empresa, es probable que seas propenso a fracasar financieramente en otra oportunidad, cada fracaso o error debe ser evaluado y aprender de él.

  • ¿Qué hice mal?
  • ¿A quién afecté?
  • ¿Qué me enseñó o qué pude aprender?
  • ¿Qué debo hacer y qué debo no hacer?
  • ¿Quién podría ayudarme en un futuro?
  • ¿Cuáles son mis conductas erráticas?

Son algunas preguntas que pueden ayudarnos a tener un norte seguro y visualizar un futuro sin ninguna de esas dificultades en tu vida.

Por más que anheles tener éxito, si no has evaluado tus fracasos anteriores, has dejado de valorar unos insumos importantes en tu vida, que te ayudarán a salir adelante en una próxima oportunidad.

En ocasiones, las cosas no salen tal y como esperábamos. Y curiosamente, en un porcentaje altísimo esto ocurre porque no nos hemos preocupado lo suficiente porque las cosas salgan bien.

Muchas personas se centran en proyectos que no corresponden con sus objetivos profesionales o personales, ni siquiera trabajan en un proyecto que les apasione o que les interese mínimamente, mucho menos están claros en los objetivos y por ende tener éxito se hace difuso debido a que no hay una claridad inicial.

Watch out

El fracaso en muchas ocasiones se relaciona con nuestras expectativas. A veces las cosas no resultan como esperábamos al iniciar, o no conseguimos la manera de convencer a alguien de nuestro proyecto, esto no quiere decir que nos espere un futuro mediocre en que nunca más nuestras decisiones van a ser tenidas en cuenta, debes evaluar tus expectativas en cada etapa de tu vida. ¿Qué esperas lograr? Es una pregunta importante para hacerte.

Nuestras expectativas, son diferentes, no puedes medir tu éxito comparado con las personas con las que regularmente te relacionas, tu condición actual no determina tu condición eterna. Debes ver más allá sabiendo que aún no llegarás allí.

No podemos sobrepasar nuestras expectativas, si no me gusta algún tipo de alimentos es ilógico que trabajes como catador, o si estoy ingresando en nueva empresa como analista no pretenderé llegar a presidente en unos meses.

Uno de los principales errores que suelen cometer muchas personas al analizar un fracaso reciente, es exagerar las dimensiones del mismo. Esto ocurre porque ese sentimiento de fracaso afecta a nuestras emociones de forma inmediata, impidiéndonos en numerosas ocasiones ver más allá de las consecuencias a corto plazo.

Toda derrota o caída representa una oportunidad de extraer una valiosa lección. Si pudiésemos empezar de nuevo ¿Qué cosas cambiaríamos? ¿Utilizaríamos otro enfoque? o ¿Simplemente han sido los pequeños detalles los que no han acabado por funcionar? ¿Qué partes de mi vida golpeé con esta caída?

 Pásate el escaner después de cada caída y evalua los daños ocasionados.

Aprender de nuestros errores requiere responsabilidad, saber cuál es exactamente nuestra responsabilidad en la caída y reconocer que esa falla pudo ser un detonante del fracaso. Si no lo corregimos y no reconocemos al volver a empezar podemos fracasar de nuevo, debemos responder los interrogantes, tomar los correctivos y analizar las respuestas erróneas para aclarar nuestro norte.

Para evaluar nuestros errores, es importante preguntarnos;

  • ¿Se cómo medir logros de mi vida?
  • Si no es así se ha preguntado por lo menos ¿cómo medir sus fracasos?

No importa tu edad, experiencia, nivel académico o recursos, si no sabes cómo evaluar tu vida, podrías estar en el círculo del fracaso.

El éxito y el fracaso van de la mano, por eso es importante prestar atención a cada fracaso porque que en sus detalles podría estar el éxito de tu vida.

Fracaso y éxito son las dos caras de una misma moneda, así como comenzar una relación o terminarla es parte de tu vida, o abrir una empresa o perderla. La diferencia en cada uno de los casos es la manera como abordas el éxito y la manera como abordas el fracaso.

A nadie le gusta fracasar, pero a todos les gustar tener éxito y ambos están en la misma moneda, así que la solución no es tener éxito sin fracasar, sino agarrar la moneda y saberla administrar.

El estatus quo, el qué dirán, el temor al fracaso, el miedo a levantarte; forman parte de la vida, y debes saber cómo asumir cada reto que se presente teniendo la moneda en la mano.

Un falso exitoso es aquel que oculta sus fracasos para mostrar su éxito, un ganador de verdad es aquel que exhibe sus fracasos debajo de la montaña del éxito. Sabe que para llegar a donde está tuvo que pisar cada una de las rocas que le golpearon en la cabeza. Y sabe que cada fracaso exhibido demuestra que es una persona con un espíritu de lucha y de guerra.

Cuanto más conozcas tus debilidades, mas conocerás tus fortalezas.

Cuando le entregas o indexas tu fracaso a otro, estas entregándole tu éxito a otro, es por eso que casi siempre triunfan a los que culpamos y nos lamentamos de su éxito y de lo injusto de la vida. ¿Por qué lo eligieron a él y no a mí?, ¿Yo estoy mejor preparada que ella? ¿Qué tiene el que no tenga yo?

No podemos triunfar si antes no hemos sabido aprender de nuestros errores. Hay que mirar al futuro, focalizando nuestra atención sobre lo que queremos conseguir, pero no podemos hacerlo si de vez en cuando no echamos la vista atrás, comprendemos de dónde venimos y entendemos el camino que no debemos volver a pisar.

No podrás disfrutar el dulce del éxito si no has aprendido a saborear lo amargo del fracaso.

@norbeyrodriguez

Comunicador /Coach/ Teólogo

[email protected]



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