¿Existe la felicidad?

Recientemente se celebró el Día Internacional de la Felicidad. Una iniciativa de las Naciones Unidas que nació en el 2013 como reconocimiento del importante papel que desempeña la felicidad en la vida de las personas y que sirvió de marco para la celebración del primer World Happiness Summit #WOHASU (Cumbre Mundial de la Felicidad), celebrado en la ciudad de Miami del 17 al 19 de marzo.

Y es que ciertamente la felicidad se ha convertido en la principal búsqueda del ser humano en la actualidad, pero ¿existe la felicidad completa?, ¿hay alguna fórmula que la garantice?

Si bien es cierto que las causas de la felicidad no son las mismas para todo el mundo, y estas dependen del ideal que tenga cada quien en su mente, en mi caso particular y luego de mi experiencia personal con la depresión, he comprobado que se puede entrenar nuestra mente para ser feliz. Que aunque la palabra “felicidad” se ha usado a veces malamente en el mundo publicitario para seducirnos y hacernos comprar algo que inclusive muchas veces no necesitamos, no es una utopía. Lamentablemente pensamos más en cómo podemos ser exitosos, pero no felices.

No obstante, la neurociencia ha demostrado que podemos mantenernos alejados de estados como la ansiedad y la depresión escogiendo de manera consciente un estilo de vida y una forma de pensar que estimule la producción de los “químicos de la felicidad” en nuestro cerebro. No estoy sola en esta creencia. Lo comprobé durante estos tres días en el Summit, donde todos los expertos que se dieron cita en este maravilloso encuentro (autores, científicos, consultores de empresas, coaches, líderes humanitarios, activistas, etc.), coinciden en que la felicidad es un estado interno que cultivamos a diario a través de nuestras elecciones conscientes, las creencias que alimentamos y los hábitos que sostenemos.

Tanto es así, que a pesar de que la felicidad está parcialmente influenciada por la genética y que nuestras circunstancias y experiencias de vida también tienen un impacto en cuán felices somos, estudios han demostrado que una gran porción de felicidad, hasta un 40 %, depende de cada uno de nosotros.

Ponentes como Tal Ben-Shahar, doctor y profesor de Psicología Positiva y Psicología del Liderazgo en la Universidad de Harvard, afirman que la felicidad sí existe, pero que no es un estado de éxtasis permanente como muchas veces se malinterpreta. Inclusive, él afirma que un elemento importante en la fórmula de la felicidad es darnos el permiso de ser humanos, de experimentar el dolor.

Para Ben-Shahar la felicidad la obtenemos cuando disfrutamos de un estado de bienestar integral compuesto por cinco aspectos: bienestar espiritual, físico, intelectual, emocional y bienestar en las relaciones.

En el aspecto espiritual, el profesor de Harvard hace énfasis en el hecho de encontrarle significado a todo lo que hacemos, en dar lo mejor de nosotros en cada actividad. Por supuesto destaca también la necesidad de incorporar prácticas como la meditación y el mindfulness para entrenar nuestra mente a vivir en el presente.

Para lograr el bienestar físico destacó la importancia de mantener la conexión mente-cuerpo y la necesidad de incluir en nuestra vida, prácticas y herramientas para reducir el estrés. Aunque para Ben Shahar el estrés no es malo, al contrario nos hace resilientes, todo exceso es dañino y se convierte en un problema porque no hacemos espacio para recuperarnos de la tensión experimentada producto de una situación conflictiva o altamente demandante. Siempre estamos conectados con la tensión. Su conclusión es que cuando aprendamos a recuperarnos del estrés, podremos ser más felices.

Desde el punto de vista intelectual, el profesor sugiere leer para ejercitar el cerebro, pero dándonos el tiempo de sumergirnos en la lectura. Destacó que el gran problema es que nuestro cerebro está buscando un estímulo constante, lo hemos entrenado para ello, por lo tanto, no sabemos disfrutar del momento presente. Leemos dos minutos, nos aburrimos y pasamos a lo siguiente y así sucesivamente. Lo más triste es que este comportamiento lo trasladamos al ámbito de las relaciones y es por ello que nos cuesta mantener relaciones estables, pues no nos damos el permiso de alimentarlas.

Acerca del bienestar en las relaciones, Ben Shahar enfatizó que debido a que el ser humano es por naturaleza sociable, mejores relaciones nos producen más felicidad. De igual manera, destacó la relación entre la generosidad y la felicidad. Al estar feliz quieres dar y el dar te hace más feliz, lo que realmente te conecta con un estado de plenitud. Puntualizó también la importancia de darnos a nosotros mismos, lo cual apoyo por completo. Para que la felicidad se comience a manifestar en tu vida, es necesario que hagas las paces contigo mismo. Aprender el valor de la autocompasión.

Sobre el bienestar emocional considera importante saber manejar todo el espectro emocional sin rechazar ni obviar ninguna emoción. Experimentar toda nuestra humanidad sin dejar por fuera el dolor.

Luego de tres días de intensa actividad, no me queda la menor duda de que la felicidad no es una lista de logros constantes ni de cosas complacientes, sino una decisión consciente, una forma de enfrentar la vida. Definitivamente ser feliz es una elección.

 



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