Fábricas de mascotas para regalos

Se acercan las navidades… sí, parece mentira pero las fiestas se adelantan por diversos motivos y ya las ofertas de juguetes, ropa, accesorios para regalo, se incrementan en centros comerciales, portales de internet, prensa… y junto a esta variedad, avisos de perritos y gaticos, mascotas como regalos para los niños también se multiplican. Ofertas de animalitos “de raza”; promesas de venta justo para la semana en la que el Niño Jesús debe dejar sus presentes en los hogares de los niños… Infinidad de perras “montadas” para que estén listas para la fecha; cachorros alimentados a toda velocidad para que puedan ser destetados y entregados como regalos representan un motivo, para nosotros, de denuncia y preocupación.

Las estadísticas que se manejan a nivel mundial son más que desalentadoras. De cada 10 animales sólo 1 tendrá un hogar hasta el final de su vida. En España se abandonan entre 100 y 120 perros al año y más de 25 gatos; cada día se sacrifican en Gran Bretaña entre 20 y 30 animales en los refugios y centros veterinarios; los perritos de bolso como los chihuahuas, pinsher, etc., luego de comprados son abandonados, regalados o sacrificados porque sus dueños desconocían la raza y sus requerimientos;  en Estados Unidos, según el portal de César Millán, “el Encantador de perros”, entre  cuatro y cinco millones de perros y gatos son sacrificados anualmente… Frente a estas cifras, estamos en la obligación de parar, detenernos antes de comprar animales y más aún si se trata de regalarlos.

gatitoCada vez que “regalamos” a un animal, estamos también entregando un certificado invisible de responsabilidad por 15 años o más. No podemos los seres humanos seguir complaciéndonos y gratificándonos sin pensar; es verdad que en el instante en el que entregamos un perro o gato con un lazo a un niño, asistimos a un espectáculo precioso de enternecimiento  y felicidad, pero esas emociones suelen desaparecer pronto cuando el perro y el gato comienzan a exigir las condiciones necesarias para su existencia sana: cuidados veterinarios, alimentación adecuada, higiene, paseos, entrenamientos, hospedaje para las vacaciones, un fondo para posibles enfermedades, asumir la responsabilidad de esterilizar para no reproducir indebidamente a nuestras mascotas… Es eso lo que regalamos; “regalamos” una vida y todo cuanto ello representa: un ser vivo dependiente de nosotros, dependiente para siempre. Un ser al que compramos camitas y ponemos en mullidos cojines, pero que quizás a los meses nos fastidia porque “bota pelos” o “necesita muchos cuidados” y entonces, es abandonado a su suerte, regalado a un “buen amigo”, entregado a un “refugio”…. Para no ser complacientes, todas estas excusas se resumen en una: Abandonamos a los animales y esto se inserta en los tratos crueles. ¿Para qué –si los íbamos a abandonar- le pusimos lazos y ropita? ¿Para qué le tomamos fotos y lo teníamos en cojines si luego sin pasar por una instancia moral los dejaríamos en un refugio o en la calle?.

Estamos cerca de Navidad, entonces asistamos al mejor de los espectáculos al que nos insta la fecha: recogimiento y reflexión, entregar amor a los otros, ser protectores y convertirnos en mejores personas. Si nuestros niños quieren una mascota, asumamos los adultos la responsabilidad por esa mascota, nominalmente será del niño, pero realmente será de nosotros. Podemos exigirle al niño que lo pasee, pero no podemos regalarlo si deja de hacerlo; podemos ayudar a formar a nuestros niños enseñándolo a su vez a “cuidar” de otro, pero el día que dejó de cuidarlo porque prefirió jugar a la pelota, no podemos nosotros hacer igual…. Nuestro llamado es a tener mascotas si estamos convencidos de que podremos cuidarlas hasta el final de sus vidas, amorosa y dignamente. 

 



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