Falso verde

En esta época donde la tendencia a cuidarnos más en términos de consumo y del medio ambiente se hace más palpable, los esfuerzos por mantener a nuestras familias protegidas nos está llevando a consumir productos ecológicos con más frecuencia de lo que lo hacíamos anteriormente.

Particularmente disfruto mucho de mis paseos por los llamados mercados orgánicos porque son una delicia visual. Al caminar por sus pasillos siento que todo lo que está en venta es saludable e inmediatamente deseo comprarlo. Y efectivamente lo compro.

Al llegar a la casa, me he dado cuenta de que la mayoría de los productos no los necesito y peor aún, después de haberlos consumido me he dado cuenta de que no funcionan o simplemente son de muy baja calidad.

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Después de esta compra un tanto frustrada, tuve la sensación de que en asuntos de productos «eco-friendly» estoy un tanto extraviada. Así que emprendí mi investigación y descubrí que al igual que los falsos políticos, también existen los falsos verdes. Muchas de las compañías que se autodenominan ecológicas están más dedicadas a la captación de consumidores que a sus verdaderos estándares ambientalistas.

Así podemos observar el caso de las notas en las habitaciones de hoteles de lujo «reciclamos las toallas para proteger el ambiente», que no es más que un complot creado para atraer clientes que una real filosofía del hotel.

O el caso de las botellas de plástico con agua que, si bien es cierto que luego de mucha publicidad negativa, las compañías han mejorado el envase, el desperdicio de agua potable que se consume a través de sus contenedores continúa siendo motivo de alarma entre los conservacionistas.

Y finalmente los productos cosmetológicos y de limpieza que en sus etiquetas utilizan términos como: «todo natural» o » libre de….» (cualquier nombre químico que suene aterrador). Esos términos no están bajo la regulación del gobierno y por lo tanto no significan nada.

falso-verde3Como consumidora debo estar más pendiente de la lista de los ingredientes de los productos, investigar un poco más a fondo las compañías que los elaboran, y de esta manera estar lista para ejercer presión hacia esas compañías que contribuyen al falso verde.

Afortunadamente hay muchas empresas honestas que están trabajando consistentemente en mejorar su estatus conservacionista, y nuestro papel como consumidores es fundamental para ayudarlas a la consolidación de una verdadera filosofía en ese respecto.

Todo es cuestión de estar atentos.



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