Felina inspiración

Cuando la busco no viene, caprichosa, inconforme cual gato que no atiende al llamado, sino más bien se aparece cuando no se espera.

En ocasiones me he preguntado ¿qué causa esta falta de inspiración cuando la busco?

Cuando deseo poner toda mi energía en hallar esta inspiración para escribir sobre un tema, realizar un dibujo, resolver una situación del día a día, simplemente no sucede. Ya no hago tanto énfasis en encontrar una respuesta a esta pregunta.

Es que me he dado cuenta que en vez de buscar qué causa la falta de inspiración que a veces busco con afán, me ha sido más productivo reconocer aquello que enciende la chispa, que desborda la creatividad, el ingenio y así poder concretar aquello que deseo que salga natural cuando realmente lo es y no cuando yo quiero que sea «natural».

Así pues, he aprendido a reformular la pregunta. En vez de buscar lo que origina ese déficit, me enfoco en el destino, la inspiración. Lo que tanto me costaba entender es que como toda disciplina, requiere de práctica. No para hallar esa musa en el momento que yo diga, sino para saber reconocer aquellos destellos que llegan de forma felina cuando menos se espera, y poder tomarlos, acariciarlos, consentirlos y aprovecharlos al máximo.

De esta manera, he podido reconocer que existen ciertas imágenes, ciertos sonidos, olores, sabores, sensaciones… que me hacen destapar esta vena creativa para escribir, dibujar, crear alguna idea de proyecto o incluso hallar respuesta a algún tema en el que he estado pensando.

Es cuestión entonces de no provocarla porque, como el gato, se irá inmediatamente y solo regresará cuando esté lista.

En cambio, ¿qué tal si aprendo a reconocerla? A acariciarla cuando llega, alimentarla, a darle un juguete para que se divierta y se desborde… A aprovechar su compañía cuando llega, saber que como el gato, es arisca y se maneja a sus antojos, pero que no hay nada tan reconfortante como sentir cuando se posa en mí en aquellos momentos que no la espero y poder tenerla en mis manos mientras ella desee quedarse.

Y tú ¿reconoces la inspiración cuando te llega?

Te invito a descubrir qué te inspira y le coloques el alimento, le ofrezcas tu atención y le dediques su tiempo cuando se te acerca… como un gato.



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