Feliz año 2014… o 5774 o 1436

Ahora que nos aproximamos al “fin del año” me encantaría recordar un poco la historia de los calendarios y en general de las distintas formas de contar el tiempo.

Es fácil imaginar, que desde los tiempos prehistóricos los primeros hombres tuvieron que contar el tiempo de alguna forma. Hace tiempo que no conseguimos comida fresca o Falta poco para que comiencen de nuevo las nevadas. Y para ese conteo se tenían tres marcadores muy a la mano: el día, el mes lunar y el año.

El primero es muy obvio, el día; que sin embargo tiene sus dificultades, porque las longitudes de la noche y el día varían a lo largo del año. Pero igual, lo que se alarga la noche se acorta el día, por lo que la suma es constante. Así pues todo lo podían contar en “días”.

El problema es que es más o menos fácil pensar en 3 días o 8 días, pero si nos dicen que son 54 días… mmm… ya se nos pone difícil. Pero para esos tiempos más largos teníamos la medida perfecta, que es la luna, que llamamos mes. La luna cambia cada 29 días y medio (exactamente 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2,9 segundos) y pasa de una oscuridad completa: luna nueva, a una brillantez máxima: luna llena. Así pues, era muy fácil contar las “lunas” entre dos acontecimientos: Hace tres lunas que no llueve.

MoonPor último, teníamos acontecimientos con ciclos de unas 12 lunas como el período de las estaciones. Así pues, cada 12 lunas empezaba el invierno, cada 12 lunas había que sembrar o cada 12 lunas migraban los animales y se podía salir a cazarlos. Así pues, definimos el concepto de año.

El problema con el año es que no tiene un número exacto de días ni de meses: en un año caben 365,25 días o 12,37 meses. ¿Entonces cómo hacemos? ¿Contamos días, meses o años?

Los calendarios más antiguos se fueron por el medio y emplearon los meses. Así pues, los Sumerios en Babilonia, hace unos 4.200 años, tenían el año dividido en 12 meses de 29 o 30 días, que comenzaban con la luna nueva. Como 12 meses de 29 días y medio resultaba en sólo 354 días, cada año se “perdían” 11 días. Es decir, cada año nuevo empezaba 11 más “temprano”. Eso hacía que la primavera llegara 11 días más tarde de la “fecha debida”, lo que no importaba mucho porque, total, el clima es un poco variable. Sin embargo, para el siguiente año se perdían otros 11 días y ahora la diferencia entre el “calendario” y las estaciones reales era de 22 días. Así pues cuando la diferencia se hacía demasiado grande, cada 5 o 6 años, se añadía un mes extra. Similar a como nosotros añadimos un día (el 29 de febrero) cada cuatro años.

Los mayas tenía dos calendarios que funcionaban simultáneamente, uno de 260 días que tenía “meses” de 13 y 20 días y otro 365 días que tenía 20 meses de 18 días. Esos 20 meses daba un total de 360 días, por lo que había que añadir 5 días “días de mala suerte” al final del año, para que no se descuadraran los calendarios.

Ancient-Olympic-Games5Los griegos y romanos tenían también el ciclo de 12 meses de 29 o 30 que llevaba al año de 354 días. Resolviendo la diferencia introduciendo meses en períodos variables, cuando el desfase se hacía muy marcado, por ejemplo, que el invierno empezara en febrero. El gran Julio César finalmente modificó el calendario romano e introdujo el calendario Juliano que tenía 365 días y su sucesor, el Emperador Augusto introdujo el concepto del año bisiesto (añadir un día cada 4 años para acomodar el extra de 0,25 de día que dura el año), con lo que por fin se tuvo un año calendario bastante exacto. Tanto que permaneció vigente en Europa hasta 1582.

Sin embargo, queda por resolver otro problema importante y es el primer año, es decir, ¿cuál es el año 1?

Los griegos europeos utilizaban como origen del calendario el 1ro de julio de 776 AC (según nuestro conteo) que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos. Ese conteo se utilizó como hasta el 400 DC. Pero los griegos de Alejandría, famosos por la Biblioteca y Ptolomeo, tenían como 1er año el 312 BC, año de la conquista de Babilonia por Nicanor.

Por supuesto, los romanos utilizaban la fundación de Roma como fecha inicial, sólo que… no estaban muy seguros cuándo fue, hasta que alguien dijo que era el año 753 AC.

No fue hasta el siglo VI que el monje  Dionysius Exiguus se le ocurrió utilizar el nacimiento de Jesucristo como año 1 y lo bautizaron Anno Domini. Un par de siglos después, se empezó a utilizar el AC (antes de Cristo) para identificar los años anteriores a ese nacimiento y de allí nuestro conteo actual, según la cual han transcurrido 2014 años o 2014 DC (después de Cristo).

Obviamente ese conteo no es universal y por ejemplo, la Iglesia Bizantina cuenta los años desde la creación que ocurrió en el 5509 BC y por lo tanto estamos entrando al año 7523. La Iglesia de Inglaterra no está de acuerdo con que la creación haya sido en ese momento, sino que ocurrió en el año 4004 BC, por lo que estaríamos por llegar al 6217.

La tradición musulmana se basa en ciclos lunares de 30 años con 19 años de 354 días y 11 de 355, con lo que no coincide con el occidental, de tal forma que 33 años musulmanes equivalen a 32 años occidentales. Obviamente el primer año es también distinto y así, ellos cuentan desde el inicio de la Hégira y para ellos estamos en el 1436.

Para los hebreos se cuentan los años desde el Génesis que se sabe “perfectamente” que sucedió el 7 de octubre de 3760 AC.  Por lo que desde entonces han transcurrido 5774 años.

Así podríamos seguir página tras página con los distintos calendarios y fechas de los pueblos del mundo. Para nosotros sin embargo, que por ahora seguimos el calendario gregoriano, estamos cruzando el límite del 2014. Así que les deseo a todos un nuevo año feliz.



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