Femenina Superior

Femenina Superior:

Este título no se corresponde con alguna recomendación o comentario sobre las bondades de una postura del cortejo sexual hombre/mujer, por el contrario se refiere a ideas sueltas sobre la superioridad femenina. Ideas al aire que solo exponen reflexiones para compartir y argumentar.

Si acaso ha existido recientemente una verdadera revolución, de proporciones y cambios trascendentes e importantes, es sin duda alguna, la revolución femenina, esa que a priori aplaudo porque finalmente les permitió, a ellas, deshacerse de la esclavitud a la que el macho de su especie les había sometido injustamente. Aunque el maltrato y la violencia de género siguen siendo problemas que atender y no descuidar.

El hombre sabiéndose quizá un ser infinitamente inferior a la mujer o creyéndose con falsedad superior, la anuló con la única herramienta disponible que tenía para imponerse, la fuerza. Pero esta revolución salida literalmente desde el vientre de la mujer va acabando con eso, ha cambiado su posición y sin hacer juicios también ha movido la estructura de muchas cosas alrededor. Así son las revoluciones, eventos de cambios drásticos. Desde esta realidad que ya lleva unos 50 o 60 años todo se ha modificado, la familia, el hogar, el trabajo, la sociedad y la calle. Psicoanalistas prestigiosos y notables como Freud, Jung, Lacan, dedicaron gran parte de sus esfuerzos a entender la complejidad de la mente y responder “que quiere en realidad una mujer”. Ahora más que nunca se hace preciso saber que quieren lograr o acaso pensar que han logrado ya. Las respuestas lógicas que saltan son sencillas, quieren lograr igualdad, respeto, y un lugar merecido y tradicionalmente negado. Pero la cosa va más allá de eso, es un que quiere la mujer desde sus objetos de deseo, placer y goce. Siempre la mujer tiene prioridad en el análisis.

Poco se de muchas cosas, quizá cada vez sepa menos, por eso siempre especulo, opinar es la única intención, pero no pretendo hacer juegos con valores o ejercicios de discusión, solo pretendo compartir con la comunidad unas cuantas suposiciones que desde hace algún tiempo están en mi mente buscando escape.

Asi que ahí voy.

¿Qué tal si de una vez por todas reconocemos que la mujer no necesita competir por su igualdad con el hombre?, ya va siendo hora de aceptar que son superiores en muchas cosas y que por lo tanto no deben luchar por la igualdad de género, solo deben reafirmar sus diferencias de género y destinar sus esfuerzos a la igualdad de derechos de todo tipo con el hombre. Qué tal si de una vez por todas se reconocen superiores desde el hecho biológico del poder que tienen para dar vida, desde la fascinante maternidad, desde su capacidad de dar amor y transferirlo, desde su cerebro diferente y hasta más creativo y eficiente, desde una mente compleja que tiene un nombre femenino, psique, y que por algo será.

Hay un impulso femenino que desde el siglo pasado viene expandiéndose a punta de razones diversas y bases sociales que lo viene cambiando todo. Aquí debo aclarar que soy hombre y hasta el presente heterosexual, pero que profeso una creciente admiración por “la mujer” y todo lo que de ellas se desprende. Me asombro con todo lo que una mujer puede lograr para fabricar sus placeres o desgracias, todo lo que puede hacer de un hombre, de los hijos y hasta en ocasiones he llegado a pensar, seguramente de forma equivocada, que el patán, el machista y el hombre respetuoso y de bien, son sus creaciones, que el hombre, “espécimen” de mente muy básica, es solo su instrumento, aunque juegue a creerse lo contrario. No pretendo polemizar, repito que solo estoy pensando en voz alta, con mucha osadía, para compartir en comunidad mis comentarios.

Ocasionalmente desarrollo la tesis, de preferencia frente a mujeres, que todos somos ontogénicamente mujeres, todos fuimos embriones femeninos. Ellas perfectamente femeninas dotados de un par de cromosomas sexuales X y los “machos” somos un accidente imperfecto de la genética o mujeres a medias con carga cromosómica sexual XY, que además precisamos de impulsos hormonales apropiados y oportunos para diferenciarnos y expresar nuestra genitalidad y sexualidad como varones y de ahí en adelante continuar un proceso complejo para conservar y convencer a nuestro cerebro, por decirlo de alguna manera, convencer al cerebro de mente femenina (psique) de que en realidad somos un

varón. Esta idea es meramente especulativa, pero podría explicar unas cuantas cosas más.

La mujer debe reconocerse superior, dotada de una facultad única de maternidad que la hace un ser especial y excepcional.

Si nos fijamos en el comportamiento sexual femenino veremos que también son superiores, mientras que para el hombre los objetos de deseo y placer terminan siendo todos fálicos, la mujer tiene distintas y diversas fuentes de placer y deseo, que cuando logra reconocerlas la convierten en alguien capaz de ofrecerse y dar, recibir y experimentar infinidad de sensaciones que para el hombre casi están negadas o limitadas o un simple y mero hecho eyaculatorio. Lo que pretendo decir es que el orgasmo es también un hecho femenino (mental) y que en una mujer, liberada o expandida, es muchísimo más satisfactorio que la eyaculación masculina, un hecho biológico simplista que en el hombre generalmente hace coincidir orgasmo con eyaculación. La respuesta sexual femenina tiene una meseta y un tiempo refractario distinto a la masculina, así que ella puede mantenerse o activarse y/o sentir muchos orgasmos, el hombre requiere y necesita tiempo para iniciar una nueva respuesta sexual. El hombre le negó a la mujer su rol superior y/o diferente hasta que Master y Johnson destaparon la cortina de los mitos de superioridad sexual masculina y mostraron la realidad de respuestas sexuales distintas entre ambos géneros.

Podría exponer ahora muchas cosas más sobre la superioridad integral femenina, podría dar más argumentos, pero es injusto para el espacio permitido aquí en Inspirulina. La mujer simplemente debe reconocerse superior y ya, y desde ahí ver como reorganizar las estructuras de hogar y familia, por ejemplo, que cambiaron con sus nuevos roles sociales y laborales. En este momento estoy diciendo que su revolución ya es un hecho y hay que ver como ordenar lo que esos cambios han provocado. El hombre sigue haciendo o dejando de hacer más o menos lo mismo, aunque cada vez participa más en otros roles que antes solo estaban reservado para la mujer, pero es indudable que el arquetipo amor sigue siendo de un peso más femenino y el arquetipo disciplina algo más masculino y esos roles aun no

cambian. Una realidad tan cierta como que el juego apego/desapego depende de la madre con la lactancia y el destete y en poco contribuye o interviene el padre.

La sociedad atraviesa por cambios al paso de esta revolución femenina, principalmente en Latinoamérica hay un problema con el embarazo no deseado, el embarazo en adolescentes (hasta 30%), agresividad, violencia, crisis de la figura del padre y madres que cada vez más tienen ambos roles parentales, la madre/padre moderna. El hogar y las formas de unión están en crisis y hay cambios de la mano de drogas, violencia, delincuencia, deserción escolar, por citar ciertos males nuevos que requieren atención.

La mujer debe redimensionar su poder y el valor que tiene para dar amor, esforzarse para no perder la influencia de ese rol fundamental que la ubica en un nivel superior, ser consciente que es la encargada de la preeminente tarea de llevarnos durante nueve meses por la experiencia de vida más apasionante, llevarnos y alimentarnos no solo con nutrientes sino con dosis de amor del más puro y necesario para nuestra futura vida postnatal.

Para el hombre también es momento oportuno de repensar su rol, reaprender de sus experiencias, es más, ya es tiempo para descubrir como acompañar a la mujer en el camino de su exitosa revolución para que entre ambos redimensionen el concepto de pareja, pares, congéneres y complementos.

Mis deseos comunitarios para una feliz navidad y un venturoso 2014 para todos.

Jzuritaperalta.



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