Féminas muchas, mujeres buenas muy pocas

Feminas

Hablar de la mujer es hablar de vida, amor, respeto y educación de hogar

Los países se forman gracias al cuidado y protección de las mujeres. Si las mujeres “son buenas” sus familias serán hogares constituidos en principios y valores. Estas palabras son parte del discurso que dio hace varios años el maestro hindú, Sai Baba, en relación al Día Internacional de la Mujer.

Lástima que nuestras sociedades han transformado su real rol.

Estuve haciendo algunos estudios relacionados con las mujeres y cómo ellas heredaban esos principios y valores, pero descubrí, según el psicólogo Walter Riso, que dependerá del sistema de creencias de cada quien. Eso quiere decir que no influye la nacionalidad, la raza o religión. El sistema de creencias es algo exclusivo de nuestro autoconocimiento.

Claro que existen hábitos o costumbres que se heredan, pero si la persona se ocupa de autoanalizarse descubrirá qué le gusta, quién es y qué le gustaría ser.

Las mujeres tienen la capacidad de engendrar, a diferencia de los hombres, eso hace que su parte instintiva sea más fuerte, pero hoy en día, nos encontramos con madres que dejan a sus hijos, con tres meses de nacidos en guarderías porque tienen que ir a trabajar, y no buscan la manera de adaptar su nuevo sistema de vida a las responsabilidades del hogar.

Los hombres pueden ser excelentes padres o esposos, pero su instinto no les dirá cuándo el bebé tiene hambre, le duele la barriguita, si quiere ir al baño o simplemente quiere dormir.

Hace poco tuve la oportunidad de presenciar cómo una vaca gritaba de dolor porque fue apartada de su becerro, en el estado Apure, Venezuela. Para que el becerro no se maltrate lo separan de la madre, y lo dejan en el potrero de maternidad. La vaca, sin utilizar ningún tipo de reloj busca al becerro a diferentes horas del día para amamantarlo. Cosa que hace muchos años no veo en la conducta de algunas madres. Prefieren comprar leche y no dañar sus senos por el contacto con el bebé.

“Las mujeres buenas construyen hogares con el reconocimiento y observación de las necesidades de su familia”. Ahora bien, cómo una mujer podrá saber cuáles son las necesidades si pasa todo el día en la calle. Es lógico que la mujer ayude en la obtención del bienestar de la casa, pero es mucho más productivo que adapte su trabajo en función del hogar.

Además, de un tiempo para acá, vemos féminas caminando por diferentes calles de nuestras sociedades, con una imagen personal excelente, pero con conductas que dejan mucho que desear. Sus cuerpos están totalmente reconstruidos, la estética ha pasado a primer plano. Según Riso, solamente el 10 % de nuestras sociedades, a nivel mundial, están constituidas por matrimonios estables. La mujer, en relación a la infidelidad, está por alcanzar al hombre.

La mujer representa mucho más que un quince o treinta, ella tiene la responsabilidad de construir o destruir hogares.

En esta época en la que la tecnología permite conocer qué hacemos y con quién, las malas mujeres “proponen y los hombres disponen”. Esto ha debilitado gravemente al género femenino, porque hoy en día pagan justas por pecadoras. Con esta clase de conductas han olvidado el respeto, primero a sí mismas, y después hacia su cuerpo. El libertinaje es parte de su sistema de vida, y ¿quién cambia eso?

En cambio, las mujeres buenas entregan su corazón de forma natural, adaptan su vida en función y cuidado del hombre y, por supuesto, de sus hijos.

“Las buenas mujeres son como flores que a día a día esparcen su perfume en buenos hábitos y el amor se percibe por todo el hogar”.

Cuesta bastante encontrar mujeres buenas. Una de las cosas que me impactó del discurso de Sai Baba, es que él expresa que es mejor tener una esposa mala, que una mamá mala. Tuve que observar por varios meses a mujeres de familias para comprender qué quería decir con eso.

Las malas madres hacen que herede, el hijo o la hija, todos sus antivalores, por eso nuestras sociedades con el tiempo se empiezan a descomponer. En cambio, las mujeres buenas expanden su corazón y enseñan valores que logran permanecer, valores como la solidaridad, autocontrol, la paz, por supuesto, el amor y la alegría, entre otros.

Una mujer que se ocupa y preocupa de su esposo, por encima de cualquier cosa, es muy difícil de encontrar.

Cuando quiera o pueda, observe cómo las mujeres malas destacan lo que tenga que ver con objetos, carros, ropas viajes, chismes, etc.

Les recomiendo, sobre todo a los hombres que quieran formar y tener un hogar donde el invitado más importante sea Dios, que busquen una mujer buena; sabrá reconocerla por sus acciones, el amor, el compartir y la compasión son parte de su día a día. Porque el amor se expande, en cambio el egoísmo se contrae.

Este artículo es dedicado las pocas buenas mujeres que se encuentran aún en el mundo.

Fuente: Discurso de Sai Baba, Día Internacional de la Mujer celebrado en India.



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