Feng Shui: Del arte de equilibrar el espacio al arte de equilibrar el ser

Feng Shui: Del arte de equilibrar el espacio al arte de equilibrar el ser

Feng Shui significa, literalmente, Viento y Agua. En este sincretismo se resume la dualidad en todas las manifestaciones del universo y están representadas las dos fuerzas vitales más importantes. Toda la filosofía del Feng Shui se basa en el equilibrio de los opuestos para crear energía (Ch’i) de armonía.

El objetivo del Feng Shui es hacer que el Ch’i tenga: fluidez (movimiento), balance (armonía de los oponentes) y autenticidad (ser uno mismo, ser natural). Como seres humanos es el comprender la naturaleza cambiante de las cosas, fluir con los cambios, balancear las polaridades que habitan dentro de nosotros y respetar siempre nuestra esencia.

Para que la energía vital tenga fluidez en el hogar es necesario, primero que nada, crear un ambiente limpio y ordenado. Las acumulaciones de cosas que no usamos, que ya no sirven o simplemente ‘por si acaso’ obstruyen el movimiento de la energía, atascando determinados aspectos de nuestras vidas. ¿Cuántas veces te has sentido pesado, deprimido, que las cosas no salen bien sin razón aparente?, da un vistazo alrededor y observa cómo está tu habitación, tu estudio o lugar de trabajo; quizá esto te de algunas pistas. Así como muchas veces acumulamos cosas, también acumulamos emociones dañinas o inútiles que, lejos de apoyarnos en la consecución de nuestros objetivos, nos aparta de ellos. Haz un alto en este punto de la lectura y tomate un tiempo para revisar el espacio que te rodea: observa los colores, recuerda cuando fue la última vez que limpiaste conscientemente  tu auto, debajo de la cama o detrás del mueble de la TV. Ahora busca dentro de ti aquellas emociones, resentimientos o cosas sin decir y cómo te hacen sentir; ¿te restan energía, te deprimen o molestan? Probablemente llegó el momento de hacer una limpieza ahí también para que empiece a fluir la energía de tu verdadera esencia.

El segundo aspecto fundamental es el balancear las polaridades. En cada uno de nosotros habitan aspectos femeninos y masculinos, de luz y de sombra, el “ángel” y el “diablito”. No se trata de luchar contra los aspectos que creemos que son ‘malos’ o ‘buenos’, se trata de aceptar que podemos movernos entre ambos opuestos, siendo compasivos con nosotros mismos cuando estamos en la emoción que más nos incomoda, y buscar la forma de balancearla. Por ejemplo, en el lugar de trabajo me ha ayudado mucho el colocar plantas o flores naturales para reducir el estrés y la estática producida por los computadores; vestirte con colores claros que promuevan estados anímicos positivos te dará más fluidez en la toma de decisiones y el tener mobiliario con ángulos redondeados evita la conflictividad.

En una próxima entrega te daré algunos consejos rápidos sobre las cualidades de los elementos y cómo puedes hacer un proceso de depuración sencillo y divertido



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