Finanzas personales y la salud mental

El mundo necesita cada vez más de individuos con finanzas personales sanas. El estrés que genera la falta de dinero para cubrir los gastos necesarios ha pasado los límites de lo financiero para invadir el terreno de salud mental. Si eres de las personas que ha dejado de hacer algo importante por no contar con los recursos financieros básicos, entonces es hora de tomar control de tus finanzas personales.

El dinero es una materia pendiente en todos los pénsums de estudios en las universidades del mundo, pues  hasta los que hemos hechos estudios de postgrados en gerencia financiera hemos pasado por el mismo problema de no tener para completar los gastos mensuales. Se nos enseña a sumar, a restar y hasta sacar derivadas, pero nadie nos enseña a definir nuestros ingresos, a ahorrar inteligentemente o a invertir de acuerdo a nuestros niveles de riesgo y expectativas personales…. Nos forman para ser empleados, no para producir dinero (aunque vamos a la universidad con la plena convicción de que con eso vamos a tener más dinero).

Es así que el mundo está lleno de personas que trabajan hasta el cansancio y todavía no ven el resultado de su esfuerzo. Esa frustración constante hace que las personas generen ciertos comportamientos de alteraciones nerviosas, desequilibrios emocionales y que sus relaciones personales o sociales se vean afectadas por este motivo. Algunos de los síntomas que genera una crisis de finanzas personales desastrosas son:

 

Depresión:

Esto se caracteriza cuando la persona se siente ahogada en un mundo sin oportunidades financieras y donde toma la decisión de hacer nada porque se siente impotente. Esto sucede cuando las personas piensan que el dinero está relacionado directamente con el trabajo y no con la calidad del resultado, pues terminan trabajando innumerables horas en algo que seguro no genera frutos adecuados. El antídoto aquí  es desintoxicarse de las creencias financieras que lo limitan a recibir más, a planificar sus ingresos con estrategia y trabajar con enfoque en una sola meta a la vez. Apenas se logra la primera meta, los niveles depresivos van bajando hasta eliminarse.

 

Pesimismo:

Este es un estado de estrés causado por el entorno. A pesar de que la calidad de vida del ser humano ha aumentado en los últimos 500 años, el ser humano sigue enfrascado en quejarse por todo. La queja es una sustancia nociva que nubla la visión de las personas y les bloquea la posibilidad de ver oportunidades de estar mejor. Independientemente del país en el que vivas, todos tienen una buena lista de razones para quejarse y, aunque tú digas que no te quejas, definitivamente puedes terminar viendo el mundo gris si te rodeas de personas pesimistas y quejonas.  Para salir de esto, te sugiero que escojas desenvolverte en un entorno donde las personas estén haciendo lo que les gusta o donde sean parte de una solución  (ejercicios, grupos de ayuda, entrenamientos, emprendimientos, entre otros).

 

Baja Autoestima:

Cuando estás en un lugar donde sientes que no te valoran y además te pagan poco por lo que haces, definitivamente la autoestima se ve terriblemente afectada. Sentir que vales poco es la peor de las sensaciones, y llegar a casa con más deudas que salario es aterrador. Muchas personas deciden vivir así, pero en realidad aquí es donde más fácil se ven soluciones que problemas. Tal vez lo primero que debes hacer es sincerarte con respecto a tus talentos, ver cuánto de lo que sabes hacer está siendo bien pagado, cuánto de lo que te gusta hacer puedes convertirlo en un negocio y cuánto vale una persona que haga el mismo trabajo que tú, en otra empresa. Siempre me ha sorprendido ver a las personas quejarse de lo poco que les pagan, pero que nunca tienen una respuesta concreta cuando les pregunto el valor de su trabajo en otras empresas.

Como puedes observar, todos estos terribles problemas de salud mental pueden ser atacados con tiempo si tan sólo te dedicas a concientizar que la única cosa que nunca te enseñaron en la escuela es el manejo correcto del dinero, y que la mejor acción de responsabilidad que puedes realizar es hacerte cargo de tu educación financiera. Tus finanzas personales son sólo tuyas, y aunque existan culpables externos de tu desequilibrio financiero, fundamentalmente tú eres el responsable de tu dinero.

Compartir es riqueza, así que no dejes de compartir esta información en tus redes y comentarlo con tus amigos, pues seguro alguien necesita un instante de paz mental leyendo este artículo.



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