Formas de amar en la familia

Hoy en día una inmensa parte de las familias convive en la urbe. En las ciudades (cada vez más numerosas) las personas vivimos en un exceso de estímulos, por lo que casi siempre estamos acelerados.

Los citadinos «remplazamos» muchas veces los contactos directos por falta tiempo, para sustituirlos por enlaces mediáticos: TV, Internet, juegos virtuales… los que muchas veces generan la ilusión de conectar, aunque las relaciones que albergan son de tendencia distante y superficial.

La familia también se ve afectada por estas vinculaciones. Esto debe ser tenido en cuenta y a la vez es recomendable tomar acción, para no limitarnos a la observación del fenómeno.

Cuando sintamos que nuestros vínculos son distantes o penetran por bosques de aburrimiento, es necesario que busquemos un norte que nos conduzca a la trascendencia.

Es importante balancear, para no dedicarnos cuasi exclusivamente al trabajo o a la pareja, descuidando otros vínculos también significativos, como lo es nuestra familia.

Cada familia tiene sus vías para demostrar su amor, estas las percibimos desde que somos niños, cuando nos creemos que el amor se expresa de la manera como nuestros familiares se comportan. Colocamos como ejemplo, este testimonio de Alejandro Chabán cuando sufrió por exceso de peso, tal y como cuenta en su libro «De Gordo a Galán»:

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«Mi familia, al ser de origen árabe, le otorga una inmensa importancia a la comida. Cocinar y comer es todo un ritual. Mis tías, abuelas, mamá, nos preparaban suculentos platos en lo que dedicaban muchas horas de trabajo. A mí siempre me servían mis comidas favoritas, y cuando me devoraba más de dos platos me lo festejaban. Así que siempre fui gordito, y a medida que fui creciendo cada vez que quería cariño comía y comía. Hasta que con 15 años llegué a pesar 115 kilos».

Alejandro requirió de ayuda terapéutica y también de su propia auto convicción para salir de ese círculo vicioso. Y ahora cuenta triunfante su éxito.

El objetivo de entender las expresiones de amor en nuestra familia es colocar cada cosa en su lugar, y aprender a pedir palabras cariñosas, abrazos, besos, caricias…, en lugar de enmascarar nuestra necesidad de amor mediante sustitutos que no nos hacen bien.

En todo sistema familiar se dan demostraciones de amor mediante múltiples formas: alianzas, fidelidad, rivalidades, usurpación de roles, dominación, entre otras dinámicas representadas constantemente por los miembros (consciente e inconscientemente).

Comprender la forma de amar de los miembros de nuestra familia es básico para entablar una relación auténtica con ellos. Es decir, si yo sé que mi mamá es feliz viéndome comer, podría ser positivo no ir a su casa ya comido, para que así podamos compartir en la mesa. Eso sí, midiendo no llegar al exceso, es decir, si mamá me sirve tres veces, sería actuar en mi contra comerme todo sin chistar, sólo por complacer a mamá.

Amémonos y a la vez tratémonos bien (recordemos que no es exactamente lo mismo).



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