Fortnite

Fortnite

Fabio ha tenido consolas de videojuegos desde que tenía seis o siete años. Pasamos por todas las sagas de Mario Bros y Zelda, hasta que a los doce años decidió vender todo para comprarse un Play4.

Recuerdo que desde pequeño le implementamos un horario de juego, y lo respetaba y entendía muy bien. En la pared de su cuarto le colgamos un horario que decía los días que podía jugar y la cantidad de tiempo. Sin embargo, hace un par de meses, descubrimos que los fines de semana se quedaba jugando hasta la madrugada, incluso no quería salir con nosotros, y solo compartía con sus amigos en las partidas en línea.

Ya Fabio tiene quince años. Está en plena adolescencia, y quizás podemos comprender su humores, pero nuestros valores y por la manera en que fuimos criados, sabíamos que no era el camino correcto.

Siempre hemos tenido una comunicación cercana con él, y, preocupados, conversamos muy seriamente. Como padres debemos estar conscientes del uso indebido de los videojuegos, supervisarlos, y estar presentes en sus vidas. Así que cambiamos tiempo de calidad en familia, de salir a la calle y jugar con los amigos, por tiempo de Fortnite.

• Volvimos al horario.
• Los fines de semana coordina actividades deportivas con los amigos, incluso con los que juega en línea.
• Comparte con nosotros más seguido. Tratamos de hacer siempre algo en lo que todos podamos disfrutar (cine, museos, salir a comer).
• Tiene una rutina en el gimnasio.
• Hasta papá (que es cero videojuegos) comparte con Fabio en el Play jugando básquetbol.

No puedo negar que fueron momentos tensos y de discordia, pero definitivamente debemos tener un monitoreo constante, e involucrarnos en las actividades de nuestros hijos. Ellos necesitan límites firmes, consistentes y amorosos.

El licenciado Amado Álvarez, experto en educación, comparte su opinión y nos aconseja lo siguiente:

“Uno de los grandes retos para la familia en la era tecnológica son los videojuegos. Son muchos los factores para tener en cuenta en el momento de facilitar a nuestros hijos el acceso a los juegos de vídeo, tales como:

-Edad.
-Nivel de desarrollo del lenguaje.
-Habilidades sociales.
-Capacidad de realizar diferentes actividades en un período de tiempo transitando de una a otra adecuadamente.
-Habilidad de distribuir la atención.
-Control de impulsos y manejo apropiado de las frustraciones.
-Capacidad de comprender, aceptar y respetar un horario de juego.
-Área del hogar donde se ubicará el equipo de juego.
-Selección de temas y juegos apropiados a la edad.
-Comunicación activa sobre el tema y los retos del juego con el niño.
-Supervisión educativa del niño durante su tiempo de juego.
-Participar con ellos para compartir momentos familiares positivos.
-Sugerir y propiciar otros tipos de juegos, así como estimular la realización de actividades fuera de casa.

Estas son solo algunas sugerencias para la familia antes de comprar a su hijo equipos y videojuegos. Es cierto que son parte de su generación, pero debemos estar muy involucrados para evitar consecuencias trágicas que transformen una actividad de juego en un problema de salud mental”.

Fotografía: by Pixabay



Deja tus comentarios aquí: