Fracaso, comprensión y abordaje

Si no profundizamos en nuestros conceptos y significados  sobre el fracaso, difícilmente podremos sentirnos lo suficientemente sólidos para abordarlo. Determinar si poseemos tendencias que nos predisponen, ubicando dentro del ámbito de la normalidad conductas que lo refuerzan, como también acciones que nos lleven a manejarlo y minimizarlo, es el tema que nos ocupará en estas líneas.

Todos hemos vivido ante grandes ambiciones traducidas en valientes y consistentes esfuerzos, como nos invade ese abrazador sentimiento cuando estos no han rendido los resultados esperados. Hacemos nuestro balance, pero posiblemente estén influenciados bajo los mismos esquemas que los han creado, transitando la misma dirección o recorridos en círculos que nos conectan con sentimientos similares para finalmente desistir.

El miedo y la inseguridad reconocen un hábitat cómodo en el fracaso tornándolos exponencial. Las conversaciones internas que silente e inconscientemente alimentan mensajes en detrimento a los objetivos, van socavando en la persona su intencionalidad y perseverancia. De allí la importancia que cobra al momento de realizar giros o cambios, plantearnos dos tipos de cuestionamientos: reflexivos y restauradores. Los primeros dirigidos a una revisión o auditoría interna para establecer posibles causas en función a propensiones o debilidades propias, y los segundos, para generar acciones distintas amparadas en elementos seguramente no considerados y que posiblemente requerirán de apoyo externo para determinarlos y mantenernos en nuestra senda.

Recordemos, altas y bajas siempre estarán presentes en nuestro camino hacia los logros, y afortunadamente es así porque son las que nos proveen de la suficiente destreza en las distintas iniciativas que decidamos emprender. Tanto en lo individual como en lo organizacional, sobreponernos a los fracasos, va ligado a la visión y preparación que tengamos más que de asumir posiciones de blindaje ante éste, y no fruto de la inmediatez. Se habrá generado por procesos de aprendizajes en ocasiones dolorosos y decepcionantes, autoconocimiento, crítica honesta y por supuesto mucho trabajo.

Siempre que estemos comprometidos y dispuestos a cambiar planes las veces que sea necesario corrigiendo rumbos en pro de nuestro objetivo, encontraremos el potencial necesario pues haremos uso de nuestra preparación abordándolo desde una visión distinta.   



Deja tus comentarios aquí: