Frases para dejar de repetir este año

Somos humanos, y al serlo sabemos perfectamente bien que hay más de una voz que a veces habita nuestra cabeza. Por ejemplo aquella que siempre está dispuesta a apuntar que lo que buscas o deseas no es posible. Que no eres capaz. Que te falta mucho. Y así tantas otras que no hacen más que frenarte y empequeñecerte.

Si quieres llevar una vida poco luminosa, lenta, aburrida, hazle caso a esa voz. Si por el contrario deseas hacer de tu paso por este plano una gran aventura, te apuntamos algunos de esos momentos para que tomes las riendas, te plantes, y digas “no” a esa voz.

“Ya no tengo edad para eso”. ¡Qué frase! ¿no? ¿Cuántas veces la has repetido? Entendemos perfectamente que, en el caso de ser un padre o madre de familia, la utilices cuando te inviten a irte de farra hasta las cinco de la mañana (y sin embargo, una buena planificación te podría permitir alguna noche libre, ¿eh?). Para el resto de las cosas, la edad es solo un número. ¿Quién dice que es tarde para comenzar a hacer algún cambio? Mientras más pronto tomes acción, más cerca estarás de conseguirlo, eso es lo que te debe importar.

“Hay que ser realista. La vida no es un cuento de hadas”. Para nosotros, esa frase sería una especie de contraseña para acceder a una vida miserable. La idea es llevar una existencia de la que al final de tus días puedas estar orgulloso. La vida no tiene que ser un juego en el sentido estricto de la palabra, pero puede ser un viaje divertido, cuando menos. Solamente tienes que decidir no quedarte sentado, esperando, deseando o añorando. Menos preocupación y, de nuevo, más acción.

“No tengo tiempo”. Esta frase es de las más comunes. Es lógico que lo sea, con tantas ocupaciones como solemos tener hoy en día. Pero es cuestión de esforzarse. Toma lápiz y papel, y revisa cuánto tiempo pasas metido en Facebook, YouTube, la tele, etc., y analiza qué tantos beneficios te traen. Seguramente sumarás, al menos, un par de horas, que definitivamente pueden servirte para hacer una rutina de ejercicios, una clase, lo que sea que te propongas. Hay que aprender a administrarse antes que asumir la postura del que no lo intentó.

Solemos programarnos automáticamente para cumplir, para dar, para estar siempre listos para los demás. No hay en ello nada de malo, al contrario, es algo bastante loable. Pero deja de serlo cuando todas esas cosas pasan por encima de ti, y terminas encerrado en una espiral rutinaria y opaca. Míralo así: la aventura está por comenzar.



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