Fuerza de voluntad ¿existe o es una ilusión?

Fuerza de voluntad ¿existe o es una ilusión?

Como si fuera una fórmula mágica o un escudo protector, la fuerza de voluntad surge como una necesidad a la hora de hacer dieta, dejar de fumar, resistir la tentación o despertarse más temprano. Con ella es posible lograr todo lo que nos proponemos. Y si nos falta… bueno, toca resignarse.

Pero ¿existe tal cosa como la fuerza de voluntad?

En los últimos tiempos se ha dicho que no. Que es un ilusión, una creación de la mente que depende de factores biológicos y la cantidad de azúcar en el cerebro. Así de dulce. Según psicólogos como Roy Baumeister, cuando bajan los niveles de glucosa en la sangre nos asalta una imperiosa necesidad de comer una galleta, salir de compras e incluso, iniciar un affair. ¿Su recomendación para que la voluntad nos sirva como freno? Cuando te asalten esas ganas, busca una dosis de glucosa para calmarte.

Pero hay otras opiniones menos lapidarias y más esperanzadoras. Los profesores de psicología Greg Walton y Carol Dweck publicaron un artículo en el New York Times donde aseguran que si bien el cerebro no está diseñado para guardar una “gran reserva” de fuerza de voluntad, y que efectivamente está limitada por factores como los niveles de glucosa, nuestro cerebro si está en capacidad de ejercer esa fuerza de voluntad si cree que existe.

En otras palabras, si creemos que tenemos una fuerza de voluntad poderosa, tenemos más posibilidades de conseguir lo que deseamos…aunque esa fuerza tenga más de ilusión que de realidad.

Lo más interesante es que esta convicción es algo que se aprende e internaliza. En experimentos hechos por Walton y Dweck pudieron comprobar que ante una tarea difícil, las personas que leyeron frases donde se valoraba la fuerza de voluntad terminaban haciendo esas tareas de forma más exitosa que aquellas que pensaban en la fuerza de voluntad como algo limitado y que se agotaba rápidamente.

¿Por qué?

Una explicación es que las personas que piensan que la fuerza de voluntad es una simple ilusión suelen buscar signos de fatiga, y apenas los encuentran, dejan las tareas de lado. Por el contrario, cuando una persona cree en su fuerza de voluntad y llega al punto de fatiga, busca dentro de si más recursos para seguir adelante.

En dos platos: creer es poder.

Un último dato si todavía crees que necesitas una dulce ayuda para reforzar tu voluntad: si bien muchas pruebas concluyen que una dosis de glucosa nos da un impulso de energía física y emocional, los experimentos de Walton y Dweck señalan que no es por el dulce, sino por la actitud mental. Porque tan importante como los aspectos físicos y biológicos, son las creencias y valoraciones que potencian nuestro cerebro.

¿Cuál es tu actitud ante una situación o un reto difícil? Si lo primero que bombardeas es tu fuerza de voluntad, no hay cantidades de glucosa que puedan ayudarte. Pero si comienzas por reforzar esa fuerza, aumentando el empeño y trabajando más duro por conseguir lo que deseas, entonces estarás más cerca de alcanzarlo.

¿La fuerza está contigo?



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