Fuerza de voluntad y sacrificio

Cuando sientes que te falla la fuerza de voluntad, pregúntate a qué crees que se debe.

¿Tal vez no estás motivado, porque no es algo que tú realmente deseas?
¿Quizás consideras que no vale la pena el esfuerzo?
¿Que el costo es mucho mayor que el beneficio?
¿O crees que no vas a poder lograrlo? Si es así,
¿por qué lo crees? ¿Piensas que no puedes soportar el malestar momentáneo que implica hacer el esfuerzo? ¿Crees que si no lo logras, vas a ser criticado por los demás o por ti mismo? ¿No sabes cómo hacerlo?

Analiza estas y otras posibles opciones y descubre la causa real que te está impidiendo realizar el esfuerzo necesario para lograr tus metas.
Con frecuencia, tenemos ciertas opiniones y criterios equivocados y un estilo de pensamiento parcialmente incorrecto, que nos impiden lograr nuestras metas y mejorar nuestra calidad de vida. Pero estos obstáculos tienen solución. Podemos vencerlos.
Adopta una actitud positiva. Confía en que sí puedes lograr lo que te propongas. Sólo tienes que aprender a vencer dichos obstáculos.
No te regañes por lo que no has hecho. No busques ejemplos que demuestren que, como no lo has logrado en el pasado, no lo vas a lograr en el presente o en el futuro.
Recuerda que tu conducta es resultado de lo que has aprendido. Todo aprendizaje puede ser substituido por uno nuevo.
No confundas la fuerza de voluntad con el sacrificio y el sufrimiento que piensas que ésta implica.
Para aprender una conducta o un nuevo hábito, tenemos que practicar, equivocarnos, corregir los errores y seguir practicando.

Todos tenemos facilidad para hacer algunas cosas y dificultad para otras. Lo importante no es hacer sólo lo fácil. Lo verdaderamente importante, es hacer lo que necesitamos para estar mejor. Las cosas son difíciles cuando no sabemos hacerlas y se vuelven fáciles cuando aprendemos a realizarlas.



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