Ganemos flexibilidad

Tenemos una amiga a la que queremos mucho, a pesar de que mantiene una actitud rígida e inflexible la mayor parte del tiempo ante la vida. Y lo que me preocupa es ver como su espacio social se ha ido reduciendo como consecuencia de esta actitud. Me encantaría poder suavizarle la vida, pero esto sólo podrá ocurrir cuando ella decida soltar el control y abrirse a los cambios, a lo inesperado, y a aceptar las diferencias con naturalidad y tranquilidad.

He comprendido que la flexibilidad es una de las cualidades necesarias para afrontar los cambios y lo inesperado en nuestra vida de una mejor manera. Sin ella, corremos el riesgo de convertirnos en personas rígidas que al más mínimo contratiempo reaccionamos perdiendo el control de nosotros mismos y de la situación.

Una persona rígida tiende a permanecer siempre en el mismo estado, le cuesta trabajo adaptarse a los cambios, busca siempre tener el control o las riendas de la situación, tiene poca tolerancia y capacidad para aceptar las diferencias o las discrepancias con los demás y sufre de frustración. La rigidez se convierte como en una especie de armadura que protege a estas personas, de los demás y del entorno que los rodea, pero también los distancia y los aleja.

Ganemos-flexibilidad-2Para ganar flexibilidad debemos tener mas confianza en nosotros mismos, en nuestros talentos y en que tendremos la capacidad para afrontar las situaciones de una forma positiva. También necesitamos tener confianza en la vida, creyendo que las situaciones se presentaran de la mejor manera para nosotros y que tendremos el apoyo Divino para superar, manejar o resolver cada una de ellas.

De la misma manera como un junco bien enraizado se dobla casi hasta el piso movido por el viento y luego vuelve a levantarse erguido…  nosotros podemos aprender a comportarnos de la misma manera, si ganamos flexibilidad y confianza.

Alcanzar las metas que nos hemos propuesto, perseguir nuestros sueños y aspirar a una mejor condición y calidad de vida, implica asumir retos e imprevistos, por lo tanto, si estamos preparados para hacerlos parte del camino que nos llevara a conseguirlos, será mucho mas sencillo manejarlos y superarlos. Recordemos que la solución a una situación difícil depende de nuestra capacidad de negociar, es decir, renunciar a una parte de lo que esperábamos para obtener un beneficio por el otro lado. También, estar dispuestos a reparar la falta o la equivocación, sin pérdida de tiempo y con buena actitud, nos ayuda a afrontar la dificultad con más valor y flexibilidad.

Además, vivimos en un universo donde la diversidad es determinante para el sostén de la vida, ser capaces de aceptarla y disfrutarla nos enriquece y nos engrandece.

CLAVES PARA SER MAS FLEXIBLES.

ABRIRNOS A RECIBIR LOS CAMBIOS. Ser flexible implica saber aceptar y fluctuar con los cambios. Desarrollar la capacidad de adaptarnos para tomar lo mejor de cada situación nos ayudara a permanecer en la cresta de la ola. Estar dispuestos a vivir la experiencia nos ayuda a crecer y a madurar.

BUSCAR SOLUCIONES. En lugar de quedarnos pegados en lo que pasó, pensando en lo que pudimos haber hecho para evitarlo, sintiéndonos culpables, tratándonos con dureza o peleándonos con los demás…  vale la pena que intentemos aceptar lo sucedido y movernos en busca de la solución. Ya pasó, ahora qué puedo hacer para corregirlo o resolverlo… mientras más rápido lo hagas, más fácilmente saldrás de la frustración.

GANAR PACIENCIA. Mantener la calma cuando estamos en una situación difícil, desagradable o complicada, es señal de sabiduría. Aprendamos a contar hasta cien si fuese necesario antes de reaccionar negativamente para terminar agravando la situación con nuestro comportamiento y comentarios. Recordemos que todo pasa y que siempre hay una solución.

CANALIZAR LAS EMOCIONES NEGATIVAS. En lugar de tratar de controlar o bloquear las emociones desagradables, debemos aprender a dejarlas fluir. Reconocerlas y aceptar que están presentes en nosotros hará que podamos canalizarlas sin que se queden represadas en nuestro interior convirtiéndonos en una olla de presión. Es importante tomarnos unos  segundos para pensar en cuál puede ser la mejor manera de actuar en el momento, en lugar de dejarnos llevar por las emociones descontroladas.

 



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