Gerencia de desarrollo emocional: una nueva ventaja competitiva

Parece una moda, pero más que serlo, la incorporación de programas de felicidad y gestión emocional en las empresas está mejorando los resultados de negocio.

De acuerdo a un reciente estudio aparecido en la revista Forbes (enero 2017), un alto porcentaje de la actual fuerza laboral valora los esfuerzos de la organización en el desarrollo personal de los empleados.

Más allá de las capacitaciones formales, los programas de mentoría, asignaciones en proyectos de impacto comunitario y similares, los empleados están demandando una experiencia organizacional que los enriquezca como individuos y como participantes en una sociedad.

Estas demandas imponen a los líderes de las organizaciones la necesidad de innovar, con programas que permitan cumplir con este requerimiento de los empleados, a la vez que se logren los objetivos comerciales y financieros del negocio.

Felicidad en la empresa

Las más recientes investigaciones sobre inteligencia emocional aplicada a las organizaciones han concluido que empleados felices son más creativos, menos propensos a abandonar la empresa, además de ser más colaborativos, comunicativos y proactivos en condiciones de trabajo en equipo. Adicionalmente, en las empresas que implementan programas de felicidad para sus empleados se observa que:

  • Las ventas se incrementan en un 37 % mientras que la productividad se incrementa en un 31 %.
  • El nivel de precisión en las tareas se incrementa en un 19 %.
  • Los empleados que se reportaron como felices tomaron, en promedio, menos días de permiso por enfermedad al año, que los empleados no felices, quienes tomaron alrededor de 1.5 días al mes. Este hecho mejora la productividad y reduce costos de seguro médico.

Pero ¿qué crea la felicidad? Esta pregunta casi filosófica ha sido contestada por el doctor Shawn Achor de la Universidad de Harvard, con base en su estudio de la felicidad conducido por doce años en el campus de la prestigiosa casa de estudio, y aplicado desde 2001 a cientos de organizaciones con las cuales ha trabajado.

La felicidad es una elección personal. Los individuos eligen una actitud feliz en la medida que aprenden a conectarse con los beneficios de cinco dimensiones, según la investigación de Achor.

  • Manejo del estrés.
  • Manejo de personas negativas.
  • Manejo de emociones positivas.
  • Comunicación.
  • Colaboración para trascender.

El manejo emocional aporta al individuo una mayor capacidad para focalizarse en lo importante, flexibiliza su carácter para adaptarse al cambio, incrementa su resiliencia o capacidad de sobreponerse exitosamente al fracaso, así como mejora su bienestar físico general.

Por tanto, un programa de felicidad en la empresa impactará positivamente, tanto los resultados del negocio, como la satisfacción de los empleados.



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