Goliat, La Negra y yo

Esta es la historia de Lourdes, su novio, y su “Negra” amada.

“Negra” es una perrita de unos 7-9 años (le calcula su veterinario, él dice que 7 para hacerla sentir joven).

A la empresa de mi novio la contrataron para ejecutar unos trabajos en un galpón. A él y a mí nos encantan los animales, principalmente los perros. Cuando llegamos al galpón, ya “Negra” estaba allí y desde el principio comenzamos a hacerle cariño y bajarle alguna chuchería de Goliat (mi otra mascota). “La Negra” era cuidada por los vigilantes, principalmente por uno de quien ella no se separaba. Sin embargo, no comía bien (las sobras), no la bañaban y estaba repleta de garrapatas. Siempre que iba a visitar la obra la veía triste, echada y jadeando. A mi novio se le ocurrió que podíamos colocarle una de las pipetas antigarrapatas de las que usamos con Goliat, así comenzamos nuestra historia de rescate.

Los vigilantes y obreros del galpón decían que la perra estuvo ahí desde que comenzó la obra hacía dos años. Nosotros la conocimos en  noviembre de 2012. Ya para febrero de 2013 la obra estaba casi culminada y comenzó la amenaza: la perra debía irse.

NegraTodos quedamos afectados: una perrita, indefensa, incapaz de molestar, amigable, vigilante sería desechada. Fue un momento muy triste. Quería llevarla conmigo a casa, pero estaba el factor “Goliat”, mi golden de 3 años, cariñoso, dulce, inteligente peeeeeeeero muy ansioso. Pensé que Goliat no se acostumbraría o se llevarían mal. Él  por inquieto y fastidioso y ella porque no se llevaba bien con otros callejeritos. Tomamos la decisión mi mamá, mi novio y yo de llevar a la perrita a mi casa, pasando antes por el  veterinario.

Llevamos  a la Negra al consultorio del veterinario de Goliat (Dr. Pedro Villegas), la examinó, vio las lesiones en su piel, la desparasitó, la vacunamos, la esterilizamos. Negra estuvo en el consultorio del doctor, quien amablemente, le dio “refugio” mientras  se recuperaba  y nos preparamos para que conociera a Goliat. Ella no fue receptiva con él, se escondió, lo ignoró y cuando él se acercaba a olerla, ella gruñía. Estuvieron como una hora juntos, regresé a la casa preocupada. El veterinario recomendó que fuera  al día siguiente para que pasaran otro rato juntos. Cuando regresé con Goliat el comportamiento de ambos fue TAN diferente, se olfatearon, estuvieron tranquilos, se conocieron, se llevaron muy bien. Ese mismo día nos la llevamos a la casa, Goliat iba en mi carro y Negra en el de mi novio.

En la casa jugaron en el jardín un buen rato, claro, ella un poco desconfiada por el nuevo ambiente. Poco a poco se fue adaptando a su nuevo hogar. Ahora se llevan súper bien, son muy buenos amigos, corren, van juntos al jardín, los sacamos a los dos a caminar. Al ver extraños que pasan, ladran (uno le avisa al otro). Ha ayudado a Goliat a calmar esa ansiedad, ahora es un perro más tranquilo. Él la ayudó a adaptarse, ella imita las conductas de Goli cuando quiere chucherías, se han hecho cómplices.

Adoptar a Negrita, una perra adulta, es una experiencia muy linda. Ella es feliz, duerme tranquila, come, está gordita, las lesiones en su piel y las garrapatas desaparecieron, su pelo brillante y bonito,  tiene un amigo y nosotros felices de tenerla en casa y haberle dado un hogar.



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