Google afecta tu memoria

Imagina esta escena: una familia sentada alrededor de la mesa conversando sobre cine. Por alguna razón caen en la película Los Ángeles de Charlie. A la hija mayor le gustó la versión del año 2000 con Cameron Díaz. El padre comenta que prefiere la original de los 70´s para la televisión. “¿Cómo se llamaban las actrices?” pregunta la hija. El padre hace un esfuerzo de memoria. Recuerda a Farrah Fawcett, pero los nombres de las otras dos se le escapan. Inmediatamente el hijo menor toma su iPhone para buscar en Google, y aunque jamás vio el programa, da la respuesta correcta. El padre dice “por supuesto, cómo olvidarlas”.

Pero el hecho cierto es que las había olvidado. Quizás porque su ángel favorito era Farrah Fawcett, o quizás porque tiene cosas más importantes que recordar. Pero eso no es problema, él y sus hijos saben que si olvidan algo es probable que la respuesta esté en Internet.

La red se ha convertido en nuestro banco de datos más grande y los motores de búsqueda son la herramienta más importante para llegar a ellos. ¿Cómo éramos capaces de recordar las cosas antes de Google? Quizás de la misma forma como podíamos concretar una cita sin la ayuda del celular.

En un trabajo publicado en la revista Science, Betsy Sparrow, profesora asistente en la Universidad Columbia, explica que si tenemos confianza en que podremos encontrar un dato con facilidad, es muy probable que no hagamos mucho esfuerzo en memorizarlo. También apunta que de alguna forma Internet se está convirtiendo en nuestro archivo compartido más importante.

Todos nosotros, de alguna manera,  “delegamos” ciertos recuerdos en otras personas. Es lo que llaman “memoria transactiva”. ¿Por qué recordar los cumpleaños de los familiares si nuestra pareja lo hace por nosotros? Como una forma de evitar que la información se duplique, le delegamos esa labor. Y hoy en día ya no hace falta que ninguno de los dos se acuerde. Facebook y el calendario electrónico se encargan de avisarnos. Las computadoras, y sobre todo la Internet, se han convertido en una gigantesca memoria transactiva para la humanidad.

Betsy Sparrow hizo una serie de experimentos para entender mejor cuál es el esfuerzo que ponemos en almacenar información. Tomó a un grupo de estudiantes y les presentó ciertas informaciones en un monitor. A la mitad les aseguró que esas informaciones serían guardadas en el computador. A los otros les dijo que serían borradas inmediatamente. Luego les pidió que recordaran lo que habían visto. Como imaginarás, los que sabían que existía un archivo no salieron bien parados.

En otro experimento le presentó a los estudiantes una serie de frases. A un grupo le permitió tomar notas y guardarlas en carpetas. Los otros no pudieron tomar nota alguna. Luego alteró ligeramente las frases y les pidió que encontraran las diferencias. Los que no habían tomado nota recordaban mejor. Los que habían anotado recordaban bien en cuáles carpetas habían guardado sus notas, pero no el contenido de las mismas. La conclusión de Sparrow es sencilla: somos mejores en recordar dónde está la información, que en recordar la información en si misma.

¿Cuál es el efecto de Google en nuestra memoria? ¿Será que la estamos perdiendo? No hay dudas que estamos experimentando un cambio en las estrategias de aprendizaje y almacenamiento de la información. Roddy Roediger, psicólogo de la Universidad de Washington State, considera que esta acción de “delegar” la responsabilidad de los recuerdos en máquinas no es del todo mala. Ya en el pasado se sabía que era posible consultar libros y enciclopedias, entonces ¿por qué no hacerlo ahora con la red?

Es posible que la conectividad de las computadoras nos permita enfocarnos en procesos más creativos que el de almacenamiento, y que por otra parte, el acceso a un gigantesco volumen de información resulte estimulante para la mente. Lo que apuntan los estudios es que efectivamente usamos la Internet como un banco de memorias, y quizás, lo que debamos hacer es mejorar las maneras como buscamos y procesamos toda esa información.

Por último. ¿Recuerdas quienes eran los otros dos ángeles?

Kate Jackson y Jaclyn Smith. 



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