Grasa abdominal

grasa abdominal

La grasa en la barriga está seguramente en el top ten de las más odiadas del cuerpo, a menos que estés preparándote para ser San Nicolás o un Buda feliz. Si ese es tu sueño, finísimo tener un panzón, pero para el resto no es cuchi tener barriga que te tapa el cinturón.

Claro que todo el mundo acumula grasa en distintas partes del cuerpo, pero hoy lunes me dio por hablar de la panza, quizás porque tengo la mía hinchada de todo lo que comí. Así que agarren nota:

– Distinguir entre hinchazón y grasa: es decir, yo tengo algo de grasa y hoy día, hinchazón porque comí mucho, mucha sal, dulce, lo que venga. Pero no es “no me cabe el pantalón”, sino inflamación normal. ¿Cómo se combate esto? Tomando agua, moviéndote y volviendo a tus hábitos saludables. That’s it, nada de detox ni un carrizo. Pero si lo tuyo es que llevas los dos últimos años con la “panza hinchada”, baby, salte del clóset. Eso no fue nada te comiste. Eso es grasa.

– Tipo de cuerpo: hay personas que acumulan más grasita en los muslos, otros en la espalda, hasta en los brazos. Lo que se conoce como forma de manzana es el típico cuerpo que acumula más grasita en la panza. En Prevention nos dicen que esto tiene que ver con tu familia. Si te pones a ver las fotos familiares, hay alguien a quien puedes echarle la culpa (porque nos encanta esa pendejada). Pero si bien tu abuela puede ser la máxima suprema de las formas de manzana y tú haber heredado eso en vez de su habilidad para tejer, NO es una sentencia de “ay, qué carajo, esto es lo que hay”.  Con ejercicio y comida correcta, se controla.

– Hormonas: la revista Prevention menciona que cerca de la menopausia, hasta las “forma de pera” acumulan más grasita en la panza. Y como para allá vamos todas (sí, hasta tú que tienes veinte, en algún momento te agarra la menopausia), no podemos decir que la edad nos fuñó el físico. ¿Qué se puede hacer? Levantar pesas, baby, y hacer ejercicios para el “core”.

– Sueño loco: no hablo de esos sueños “estaba en un cuarto lleno de gente y no tenía pantalones”. La grasa abdominal es amiga del sueño loco, es decir, de quien duerme poquito o mucho.  El Dailymail nos comentan que la falta de sueño propicia el aumento de peso porque nos alborota el hambre y, además, ralentiza nuestro metabolismo. Y si la cosa es que duermes demasiado, las noticias no son tan buenas. WebMD señala que en un estudio, las personas que durmieron nueve o diez horas por noche tenían más incidencia de volverse obesas. Prevention también señala que el exceso de sueño puede estar ligado a menor actividad física.

Ajá, si lees todo esto y todavía dices “¿entonces qué hago?”, te lo resumo aquí: haz ejercicio, levanta pesas, duerme lo suficiente y méntale la madre a tu mamá o tu abuela porque ella tenía panza también.



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