Gratitud: el antídoto para los malos momentos

Gratitud: el antídoto para los malos momentos

Hay una cualidad por sobre todas las demás que distingue a los seres humanos: la gratitud. Se trata de la oportunidad que nos abre cada día para agradecer los distintos matices de la vida, aunque estemos pasando por situaciones desafiantes y malos momentos.

Podría afirmarse que la gratitud es la llave maestra para destrabar aquellos problemas que te angustian, la incertidumbre que te invade, el sinsentido en el que a veces caes y la posibilidad de cocrear —crear junto al mundo, y con otros— una perspectiva diferente.

Ahora bien, dirás que parece sencillo escribirlo o decirlo, y es cierto: lo importante es llevarlo a la acción.

La buena noticia es que, en este caso, la gratitud no pide nada: nos da todo. Abre puertas a un camino infinito de posibilidades si estamos dispuestos a perseverar y seguir adelante.

Créeme que sé de lo que te hablo. Muchas veces pasé por circunstancias muy desafortunadas, dolorosas y extremadamente complejas, incluyendo el riesgo de muerte inminente. Aun allí, en la más oscura de las noches, siempre hay espacio para la gratitud.

  • Más que decir “gracias”

Esta cualidad, la de ser agradecido, es la que distingue a las personas comunes de las excepcionales. Quienes recargan fuerzas no se sabe de dónde son agradecidos por naturaleza, y es justamente este gesto sutil y silencioso el que marca la diferencia.

Muchas personas creen que con decir “gracias” a media voz es suficiente. Esto es muy importante, sobre todo con las demás personas que te apoyan para salir adelante; y, más aún, cuando lo SIENTES en tu alma, tu espíritu y tu corazón sincero.

  • ¿Cómo funciona la gratitud?

Hay principios universales que rigen la vida y que nos acompañan en nuestro tránsito por el mundo. La gratitud es uno de ellos, ya que conecta directamente con la fuente universal que trae las experiencias apropiadas a cada uno, a su debido tiempo. A su vez, proyecta interiormente una certeza acerca de la oportunidad de seguir adelante —elección que siempre está presente, aunque no puedas verla.

Respeta tus tiempos personales: no siempre estarás en condiciones de avanzar. Hay momentos en que no hacer nada es lo mejor que puedes hacer. Sin embargo, la invitación es a conectar con la gratitud más allá de cómo se presente el panorama externo. Agradece al levantarte, al comer, al caminar, al observar la vida, cuando se presenta un desafío que te hace recalcular el camino, al acostarte para descansar.

  • ¿Qué agradecer y cómo incorporarla diariamente?

Agradece todo, ya que, desde una perspectiva mayor a lo minúsculo que puede ser mi problema tomando la dimensión del universo (por más que para mí sea “el mundo” en ese momento), es la llave que te conecta con la virtud —que existe y siempre está presente— y con las cosas buenas —que también permanecen, aunque se nos nuble la visión de vez en cuando.

Es importante que tomes un tiempo para agradecer de la forma que puedas y que mejor funcione para ti. Hay personas que acostumbran a rezar, orar, pedir, encomendarse a lo que para ellos es una fuente superior de sabiduría; incluso, te sugiero que agradezcas a ti mismo por tener valentía, coraje y determinación para seguir adelante, por más que las cosas sean extremadamente difíciles.

Te aseguro que, cuando conectes de verdad con el espíritu que subyace en tu actitud de gratitud, verás cómo paulatinamente las cosas empiezan a aclararse.

La palabra clave aquí es “actitud” relacionada con la gratitud. Actitud hacia la vida —tu forma de manifestarte en el mundo mientras estás vivo— y actitud hacia ti mismo, como ser humano —con su rico mundo interior.

  • Siempre hay motivos para sentir gratitud

Los seres humanos apreciamos las cosas una vez que las perdemos. Es una gran contradicción, puesto que, en la vivencia, muchas veces dejamos pasar el tiempo sin disfrutarlas a pleno; y, al perderlas, las añoramos.

La gratitud ayuda a vivir en el presente y tomar conciencia de todo lo bueno que ya existe.

Solo como una referencia, aquí tienes una lista de algunos motivos por los que puedes estar agradecido, incluso si estás en un mal momento.

Puedes hacer tu propia lista en una libreta que completes cada día antes de dormir, y que esa gratitud sea tu guía durante los sueños. Pruébalo para comprobar que funciona. ¿Vamos?:

Expresa gratitud por… respirar, abrir los ojos, observar el mundo; tener agua potable; un techo donde dormir; sentirte útil en algún aspecto. Ayudar a otros, y recibir apoyo de los demás; consciencia para observarte y crecer; comida para hoy; la naturaleza con sus maravillas; la música; los cinco sentidos; el descanso; tu cuerpo independientemente de los problemas que tengas al respecto; el sentir; amar; enamorarse; tener un amigo; tener fe, esperanza; saludar a un vecino; tener trabajo, o bien la capacidad para estar en su búsqueda; leer un libro; recibir un mensaje inesperado; saber de aquella persona con la que perdiste contacto; tener alguien especial en tu vida; tus mascotas; reinventarte, empezar de nuevo; creatividad; motivación; entusiasmo; metas; sueños, anhelos; acompañar a alguien que pasa un mal momento; aprender; hacer reír y reírte…

Todos estos son ejemplos cotidianos por los que puedes elegir sentir gratitud y expresarla. Practícalo y verás cómo tu vida va cambiando paulatinamente hacia un sentido de mayor libertad, profundidad, observación de todo lo bueno que ya experimentas. Además, bajarás el nivel de juicios hacia ti mismo y hacia los demás, y encontrarás el sentido positivo de los problemas y desafíos, que siempre encierran un aprendizaje.



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