Gratitud en tiempos de crisis

En los últimos días me he venido preguntando ¿cómo es que es posible mantenerse en estado de gratitud en medio de un momento donde pareciera que pocas cosas nos ocurren como país que nos inviten a agradecer?

Escribo estas líneas porque paradójicamente en días donde quizás al igual que muchos, he sentido frustración, rabia, desconsuelo y tristeza… me ha acompañado una inmensa sensación de sentirme bendecida, cuidada, amada… como si algo más grande me sostiene. Miro a mi alrededor y encuentro a mi familia, mi hogar, mis raíces, mi centro, mi comodidad. Miro mi cuerpo, mi templo, levanto mi cara y puedo respirar, contemplo cada mañana el amanecer que en los últimos días se ha vuelto color rosa intenso, siento el sol, la lluvia, la brisa, las flores, el olor de cada momento. Miro y escucho cuáles están siendo mis conversaciones, cuáles me causan desagrado, a cuáles quiero sumar, donde pongo mi energía y en cada una, en cada momento, en cada encuentro… voy registrando lo que me pasa… Hago silencio y escucho mis emociones. Me detengo y reflexiono en mi capacidad de cocrear, me doy cuenta del poder que tienen mis palabras y mis acciones, me conmuevo porque lo que siento es amor y gratitud.

Pero he de confesar que me siento extraña, cómo es que puede habitarse el amor y la gratitud en medio de estos tiempos de crisis!!! No siento duda de esta pregunta, se los prometo, lo sé porque lo estoy sintiendo, algunos confunden mi gratitud con resignación. Aunque si quieren llamarlo así, ¡está bien! Me resigno al amor de mi familia, al amanecer, al calor del sol, a la lluvia, la brisa y su olor, ¡me resigno a todo esto que es tan bueno para mi alma! Lo abrazo porque es eso lo que me sostiene y lo que me hace llevar el amor a otros espacios, a mis conversaciones, al encuentro con los otros.

Siento gratitud, porque la vida en esencia plena, me recuerda que siempre puedo elegir y que “el sentirse agradecido no implica negar las dificultades de la vida (las que hoy tenemos), ni tampoco significa volverse insensible al dolor que nos producen las caídas o insatisfacciones. El reconocimiento de las bendiciones que nos ocurren a nosotros y a los que amamos es más bien un punto de apoyo para reunir fuerzas”. Si fuese un dial, la gratitud nos ubica en otra emisora, nos conecta con el regalo de recibir, con las posibilidades y con una energía amorosa donde el universo nos ofrece cada vez más. La gratitud es tan noble, que en todo ve ganancia, su mirada es apreciativa, nos conecta con lo divino y nos dice: mira más allá a lo visible, “lo esencial es invisible a los ojos…”.



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