Gratitud: entrenamiento constante

Esta es una entrega más del ciclo de gratitud. Insisto, es importante asumir la gratitud como un hábito y para eso es importante realizar un entrenamiento exhaustivo hasta que se vuelva una actitud de vida.

1.- Escribe una carta de gratitud y entrégala

Este ejercicio es recomendado por Martin Seligman, padre de la psicología positiva. Escribe una carta de 300 palabras aproximadamente a alguien que cambió tu vida positivamente. Es importante ser específico acerca de lo que la persona hizo y cómo te impactó. Entrega la carta en persona, preferiblemente sin decirle de antemano que lo vas a visitar. Al llegar allí lee toda la carta, poco a poco, a tu benefactor. La persona se va a sentir muy bien, y estoy seguro de que tus niveles de felicidad aumentarán después de esta experiencia.

2.- Busca un socio de agradecimiento

Al igual que es más fácil hacer ejercicio físico acompañado, es ideal tener un socio para intercambiar listas de gratitud y estar alertas cuando aparecen pensamientos desagradecidos.

3.- Rodéate de un entorno positivo

Estar en un ambiente de gente agradecida también ayuda. Si tratamos con personas desagradecidas, eso se pega. Si elegimos asociarnos con individuos agradecidos, también se pega, ¡tú decides con quien andar!

4.- Usa recordatorios visuales

Estos recordatorios actúan como pistas para suscitar pensamientos de gratitud.

  • Una nota en el espejo donde te ves cada mañana que te recuerde dar gracias por el nuevo día.
  • Una nota en la pantalla de tu computador, tableta o teléfono que diga: “¿Ya diste gracias por todas las bendiciones en tu vida?”.
  • Una pulsera o un símbolo de un color que te recuerde dar gracias por tus seres queridos durante el día.

5.- Practica la generosidad

Este domingo ten un acto de generosidad con cada miembro de tu familia y verifica qué sucede. Puedes simplemente expresar tu admiración por las habilidades o talentos de alguien, o hacer un favor sin que te lo pidan, o dar un regalo sin motivo, por ejemplo.

TIP

Pon atención a lo que dices

El lenguaje que utilizamos afecta nuestra manera de pensar. Las palabras crean la realidad. Las personas depresivas mantienen una conversación negativa consigo mismas. En la gratitud nos concentramos en las cosas buenas o especiales que otros han hecho por nosotros.



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