Gratitud: una práctica para superar las tormentas

Gratitud: una práctica para superar las tormentas

Cuando los problemas las agobian, pocas personas piensan en dar las gracias. Sin embargo, precisamente a través de la gratitud podemos lograr superar la frustración y tomar acción para resolver las dificultades. Aquí te contamos cómo hacerlo.

En 1992, el huracán Andrew impactó fuertemente Miami y sus alrededores. Muchas personas perdieron sus hogares y seres queridos. Sin embargo, esos mismos sobrevivientes se sentían tan agradecidos por haberse salvado que pudieron sumarse a la reconstrucción de la ciudad y de sus propias vidas.

Cada uno de nosotros puede estar enfrentando su huracán personal. Un divorcio, una enfermedad o condición limitante, estrechez económica que reduce el poder cubrir alimentos y otras necesidades básicas. Algunas tormentas son de impacto colectivo: la violencia que puede existir en un barrio, en la escuela o en tu país. Para quien está en el centro de la tormenta, todo parece hostil a su alrededor. Una sensación de ser sacudido por fuerzas totalmente fuera de su control los hace presa fácil del desaliento y la desesperación.

Sin embargo, hay que reconocer que muchas de nuestras dificultades se originan, en parte, por causas fuera de nuestro control. Este hecho es, precisamente, el primer paso para encontrar la salida ante la desesperación.

Al dejar a un lado el juicio hacia nosotros mismos, asumiendo responsabilidad mas no culpa, también podemos comenzar a reconocer lo que sí hicimos bien, lo que aún poseemos como cualidades, afectos, experiencias. De esta forma podemos ver lo que hasta ahora era invisible: las bendiciones que seguramente aún permanecen en nuestra vida. El simple hecho de poder respirar y tener consciencia para hacer este ejercicio de reconocimiento es algo que podemos agradecer. Y es la mínima fuerza que necesitamos para comenzar a salir de la frustración que una situación problemática nos hace sentir. Y para tomar acción para solucionarla.

La gratitud hacia lo que sí tenemos nos hace sentir menos resentimiento hacia los obstáculos o problemas. Es por ello por lo que la gratitud fortalece nuestra capacidad de recuperarnos tras la dificultad, que es a lo que se refiere el concepto de resiliencia. La evidencia científica sobre la relación entre gratitud y resiliencia es enorme y contundente: una práctica rutinaria de gratitud te hace más resistente ante los problemas, y te permite tomar acción para superarlos más rápida y efectivamente.

En mi libro Viviendo en modo agradecido promuevo el uso del diario de gratitud, por ser el hábito más potente para activar la gratitud en tu vida. Existen otros métodos como escribir una carta de agradecimiento a un benefactor y leérsela en persona, meditaciones de gratitud y hasta aplicaciones para crear simpáticas imágenes animadas para dar las gracias usando mensajes de texto.

No importa cuál sea el método que escojas, el practicar la gratitud incorporándola en tu rutina cotidiana mejorará tu actitud ante las circunstancias, incrementará tu enfoque y claridad mental para actuar. Y, sobre todo, te preparará como un firme y suave anclaje para los tiempos de tormenta, haciéndote más resiliente ante sus embates.



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