Gratitud

El sentimiento de gratitud está vinculado al agradecimiento, que es la acción y efecto de agradecer. Este verbo, justamente, significa sentir gratitud. Por lo tanto, el individuo que siente gratitud desea agradecer el beneficio recibido. Este agradecimiento puede expresarse de diversas formas, desde una simple manifestación verbal, una nota escrita, un obsequio material, hacer tiempo para atender a alguien, entre otras maneras. La gratitud, en definitiva, puede expresarse mediante palabras, objetos o ritos. Se trata de un sentimiento de reconocimiento hacia el prójimo o hacia la divinidad y nunca será autentica si se expresa desde la culpa, la obligación u el compromiso.

Esencialmente, la gratitud consiste de una disposición interior, un corazón agradecido, cuando es genuino trata, de alguna forma, de expresarse en palabras y en obras. Consecuentemente, incluye tres elementos: reconocimiento de que un regalo ha sido recibido;  apreciación expresada en agradecimiento; y en cuanto sea posible, regresar de alguna manera lo que se le ha dado de forma gratuita sin ninguna obligación de parte del dador.

Si vivimos centrados en la gratitud cada nuevo día se convierte en un regalo maravilloso ya que un día más es una oportunidad más para ver los árboles, el cielo, las montañas; para disfrutar una taza de café caliente, ver tu programa favorito, salir a pasear, escuchar música, bromear con tus familiares o amigos. El entender la vida como un regalo te otorgará una actitud constante de agradecimiento, sosiego y armonía.

Es una tentación pensar que la gratitud llega al tener todo lo que uno quiere. Es un engaño asumir que la felicidad se alcanza cuando en el futuro logres alguna cosa o deseo del que en este momento no puedes disfrutar como por ejemplo: dinero, una pareja, una familia hermosa, kilos de más o de menos, en fin todo aquello que usamos como excusa para no ver lo que tenemos realmente en nuestro presente.

Cuando no sabes vivir desde la gratitud no eres capaz de ver las cosas buenas y maravillosas que están pasando en tu entorno, en tu vida, en todas partes, y la falta de disposición a ver lo bueno nos hace ver cada vez más aquello que no nos hace feliz.

El sentimiento de gratitud nos permite mirar nuestro mundo de la mejor manera: con bondad, paciencia y compasión. El estado espiritual de agradecimiento llega naturalmente al valorar a la gente y a las cosas en nuestra  vida. El sentimiento de gratitud es algo que se puedes aprender y hacer crecer.

Comienza cada mañana reconociendo el don de la vida y agradece que te despertaste, agradece las cosas sencillas como el sol que nos calienta o las lluvia que riegan la tierra,  observa a tu alrededor y mantente presente, es imposible  estar agradecido cuando todo lo das por hecho y lo haces corriendo sin hacer una pausa por los dones que tienes, por tus hijos o por el tiempo del que dispones, porque aun los tienes.

Precisas apreciar a los seres y a las cosas que te acompañan, que te rodean. No es necesario ignorar la fealdad en el mundo pero es imprescindible concentrarse en lo bueno, en lo positivo, en los seres queridos, en los amigos, en ti mismo, en lo que posees -aunque sea poco-. Dar gracias es inherente a la verdadera apreciación.

Piensa y reflexiona continuamente en aquello bueno que se te ha pasado. Observa lo agradable que se desarrolla y toma forma en tu vida porque aun en medio de las tragedias que todos en algún momento enfrentamos siempre hay un hilo de luz, algo o alguien por quien sonreír.

Cuando el contar tus bendiciones se vuelve un hábito diario la gratitud te permitirá una experiencia más enriquecedora de la existencia.



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