Guía práctica: Cómo vencer tus miedos

Guía práctica: Cómo vencer tus miedos

Todos sentimos distintos tipos de miedo, aunque es bueno hacer una distinción importante: hay miedos racionales, por ejemplo, cuando te enfrentas a un posible peligro real, y otros irracionales, cuando son parte de tu propia construcción inconsciente. Es el caso cuando demoras meses o años en tomar una decisión simplemente por tu fantasía negativa acerca del resultado que podría tener esa experiencia.

Sin embargo, el miedo tiene un aspecto positivo: es un gran maestro, ya que permite contrastar emociones internas; elegir mejor lo que de verdad quieres; tomar precauciones cuando sea el caso, y desafiar tus creencias, lo que comúnmente se llama salir de la zona de confort.

Este artículo se refiere a miedos que puedes gestionar tu mismo. Recuerda consultar con un profesional de la salud cuando escala a niveles de ataques de pánico, pensamientos obsesivos-compulsivos, o sostenidos en tiempos prolongados.

  • Qué hacer cuando el miedo te paraliza

Cierta vez en un seminario dentro de mi proceso de formación como facilitador y coach, se presentó una explicación acerca de qué es el miedo, que tuvo mucho sentido para mí. Puedo asegurar que, desde entonces, el miedo no me domina jamás por completo, ni me paraliza. Veamos esto:

Miedo en inglés se dice fear:

F = Fantasía > El miedo que te frena la mayoría de las veces no existe, es una construcción de tu mente y tus emociones; está en el plano de la fantasía.

E = Expectativa > El miedo se produce cuando la fantasía que autogeneras produce un exceso de expectativa acerca de cómo deberían ser las cosas; o, peor aún, cómo aseguras que no serán las cosas (para justificar que tienes miedo).

A = Aparentemente > Como se trata de una construcción inconsciente, es aparente.

R = Real > No es real, tangible; no hay peligro alguno ya que lo has construido en el teatro de tu mente.

El problema aparece cuando estas fantasías y expectativas aparentemente reales te impiden seguir avanzando, tomar decisiones por sencillas que sean y elegir lo mejor para ti.

Este acróstico significa que tus creencias determinan directamente el nivel de experiencia. Si crees en clave de miedo, eso es lo que producirás. Si generas confianza, eso es lo que desarrollarás. Los pensamientos crean estados de conciencia, y estos, las manifestaciones de la realidad. Por lo tanto, “si piensas que puedes, o que no puedes, estás en lo cierto” (Henry Ford).

Las creencias que te traban se llaman limitantes. Y por eso la mayoría de las personas sostienen como verdad de su vida el esquema F.E.A.R. de más arriba, por pereza (no quieren asumir la responsabilidad que implica llevar adelante lo que quieren hacer), porque dicen no saber cómo hacerlo (y evitan dar siquiera el primer paso, aunque sea con miedo), y por compararse con el supuesto éxito de los demás (así, les parece que evitan quedar expuestos si las cosas no resultan tal como las pensaron).

Todas estas son creencias limitantes.

  • Cómo aplicar estos recursos

Como en cualquier ámbito de la vida, cuando quieres cambiar un comportamiento nocivo muy arraigado (por ejemplo, la recurrencia del miedo que te paraliza), es necesario practicar mucho. La práctica constante traerá un mayor nivel de autoconfianza. Así es que encontrarás los recursos internos para superar este obstáculo limitante. Estas serán las recompensas si lo haces a conciencia:

. Mayor auto confianza.

. Destreza para sortear los problemas.

. Habilidad para hallar soluciones más rápidamente.

. Impulso para seguir adelante.

. Dejará de importarte tanto el qué dirán de los demás.

. Disfrutar del logro que te propones.

. Ser auténtico.

. Ser agradecido porque lo estás haciendo.

Como el miedo es innato al instinto de preservación del ser humano, quizás no puedas erradicarlo por completo, sino, más bien, adoptar la actitud de valentía apropiada que te permita avanzar.

La valentía (que no es lo mismo que coraje) es la llave que te abrirá un nuevo mundo de oportunidades si las sabes tomar. Nelson Mandela dijo: “Aprendí que la valentía no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. Un hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino aquel que lo conquista”.

Entonces, ¿eres valiente aun teniendo tus miedos?

  • Guía práctica

Aquí encontrarás seis ejercicios que pueden ayudarte paso a paso.

El resultado se obtiene practicando (no solo leyendo y pensando).

Es necesario ponerlo en acción y hacerlo un hábito permanente.

  1. La lista del miedo – Duración: variable, en varios tramos.

Toma papel y lápiz y escribe en forma vertical una columna a la izquierda con la mayor cantidad de miedos, emociones que te traban y creencias limitantes. Hazlo con palabras sueltas lo más específicas posibles. No lo hagas tan mental, suelta todos los miedos que te ocurren.

Relee la lista y retómala al día siguiente. Amplíala.

Al tercer día consecutivo, relee, amplía, y coloca en la columna derecha de la misma hoja la emoción contraria (serán positivas, proactivas), el opuesto a ese miedo que figura a la izquierda.

Encuentra las correlaciones entre esos miedos con varias emociones de la columna derecha, y empieza a vivir con mayor conciencia en estas.

Para finalizar, verifica qué sentimientos y pensamientos tienes presentes permanentemente mientras haces el ejercicio. ¿Qué te dice tu voz interior? ¿Hay una voz negativa hablándote permanentemente? ¿Surge una voz de confianza y valentía interior? Son indicios que necesitas escuchar.

Resultados: tomar conciencia claramente de lo que te limita, y qué cualidades (que ya tienes o puedes desarrollar) te servirán para evitar que el miedo te detenga.

  1. El peor escenario posible – Duración: 3 minutos (o menos)

Cuando estés en cualquier situación donde haya un miedo paralizante, toma conciencia acerca de si es real o lo estás imaginando, e incluso, exagerando.

A la mente le encanta teatralizar dramas en la vida (supongo que ya sabes de qué te hablo), y, cuando miramos la situación a la distancia y en perspectiva, parece algo mucho más sencillo.

La pregunta que debes responderte una y otra vez cuando te asalta el miedo es: “¿qué es lo peor que podría pasar?”. Y exagera al máximo las respuestas. Llegarás a conclusiones bastante ridículas, por lo que concluirás que el miedo que sientes es irracional y que no será tan complicado ponerte en marcha según tu meta.

Resultado: Tomar conciencia del autocuento que haces, los niveles de exageración sin sentido para impedirte avanzar, y de qué forma podrías tomar acciones sencillas.

  1. Línea de tiempo de mi vida – Duración: 15 a 30 minutos corridos.

Este ejercicio es ideal para impulsar la toma de decisiones cuando el miedo te paraliza.

Te colocas a solas frente a un espejo y te miras a los ojos. Enfócate en mirarte y en responder el siguiente patrón una y otra vez. Responde las tres preguntas y vuelve a hacerlo como un sinfín de preguntas/respuestas; esto te permitirá ir profundizando, como si pelases las capas de una cebolla. Sé brutalmente honesto:

  1. ¿Cuántas oportunidades perdí por dejar que los miedos me controlen? (pon ejemplos concretos en pocas palabras).
  2. ¿Qué me dije a mí mismo en esas ocasiones?
  3. Para lograr lo que quiero, ¿qué es lo peor que podría pasar si no lo hiciera?

Resultados: tendrás claridad total sobre todo lo que perdiste por miedo; las autocharlas negativas que te generaste para impedir conseguir lo que querías; y cómo te sentirías si no dieras el paso siguiente hacia tu meta.

  1. Dialogando con el miedo – Duración: 5 minutos o menos.

Cuando estés en una situación donde te invade el miedo, represéntalo en tu mente con alguna forma (¿cómo se ve ese miedo?). A continuación, hazte preguntas y respuestas internas:

¿Qué veo acerca de este miedo? (Responde cada pregunta internamente o en voz alta).

¿Qué color tiene?

¿Si pudiera abrirlo y olerlo, qué aroma tendría?

¿Si tuviese una voz de caricatura, cómo sería?

Si tuviese que pedirle un consejo a este miedo, ¿qué me diría?

Si le pido ayuda y orientación sobre cómo quitarlo de mi vida para poder avanzar ¿qué me diría?

Resultados: te permitirá tener información intuitiva valiosa sobre el teatro mental que has construido alrededor de ese miedo. A partir de esto, tomarás mejores decisiones sobre el curso de acción a seguir. Quizás tomes conciencia de que el miedo no es tu enemigo; sino que está allí para impulsarte a ir por más.

  1. Actitud – Duración: variable

Cuando irrumpe el miedo te colocas en una posición de negatividad, consciente o inconscientemente. La mayoría de las personas elige permanecer demasiado tiempo en la polaridad negativa de las situaciones; es justo allí donde el miedo se aprovecha para limitarte.

Para este ejercicio buscarás observar la situación negativa, elevándote por sobre el problema (como si tomaras un vuelo en helicóptero) y miraras todo en perspectiva. ¿Cómo se ven las cosas tomando distancia?

Al restarle emocionalidad a la situación negativa, podrás reconocer aspectos que quizás no habías considerado; tener más información; dejar que aparezcan opciones y alternativas. Multiplicas las posibilidades.

Resultado: abrir posibilidades, en vez de cerrarlas con tu miedo. Explorar tu intuición y creatividad a partir de salir del micromundo emocional negativo en el que puedes estar metido.

  1. Preguntas poderosas – Duración: desde 10 minutos en adelante

Este ejercicio es un patrón de programación neurolingüística que permitirá inducir al miedo raíz que tienes, para llevarlo a otras alternativas que también existen, pero que no puedes ver en este momento.

Necesitas preguntarte y responder honestamente lo siguiente; varias veces si es necesario. Son cuatro preguntas. Cuando terminas una secuencia, empiezas nuevamente:

¿Qué pasaría si eso sucediera?

¿Qué no pasaría si eso sucediera?

¿Qué pasaría si eso no sucediera?

¿Que no pasaría si eso no sucediera?

Resultados: de alguna forma, distraes tu miedo, y lo conviertes en varias opciones. Inconscientemente abrirás puertas que pueden ser disparadores para salir de la parálisis en que estás, y ponerte en movimiento.



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