Habiba quiere dar teta

Al momento de escribir Habiba no tiene a su hija Alma en sus brazos, pero la comunidad mundial ha abrazado a esta madre con fervor. Real y virtualmente. Habiba es el nombre ficticio de una marroquí de 22 años a quien el Instituto Madrileño del Menor y la Familia le quitó a su hija de 15 meses. ¿La razón? Según las versiones más encendidas, por no destetar a su hija. Otras notas señalan que según el reporte del Instituto, Habiba es mentalmente inestable y no cuida correctamente de la niña. El escándalo ha sido tan grande que la Fiscalía madrileña ha pedido un informe. El grupo de apoyo creado a su favor en Facebook crece por decenas cada día, y la prensa mundial ya le ha dedicado varias notas.

Habiba, nombre que significa Amada en árabe, se ha convertido en el símbolo de los defensores del derecho a la lactancia materna. Más allá de la investigación sobre la salud mental de la mujer (el psiquiatra Ibone Olza, quien la ha evaluado en distintas ocasiones, asegura que es “una madre perfectamente capaz” de cuidar a la niña, “sensible  amorosa y vinculada de manera saludable a la niña”) lo que este caso ha puesto en relieve son los mitos y prejuicios en torno a darle pecho a un bebé.

El polémico informe del Instituto Madrileño del Menor señala que la niña Alma toma teta cuando quiere, sin patrón alguno, y duerme con su madre en la misma cama. Si bien los voceros del Instituto han señalado que las razones tienen más que ver con el nivel de agresividad e higiene de la madre (asunto que niegan los abogados de Habiba) el tema de los horarios de lactancia efectivamente ha sido un factor determinante en la decisión de separar a la madre de su hija.

¿Cuál es el problema con que un niño tome leche materna cuando le provoque?

Antes de seguir, una aclaratoria: soy hombre, pero conozco del tema por experiencias cercanas. Muy cercanas: mis dos hijas crecieron tomando teta hasta los dos años. Soy un activista de la lactancia materna porque he visto los excelentes resultados que trae a los niños, la madre y la relación familiar. La leche materna es el mejor alimento que existe, así de sencillo.

La Organización Mundial de la Salud recomienda alimentar al niño exclusivamente con leche materna durante los primeros seis meses de vida, y de ser posible, seguir dándole teta junto a otros alimentos hasta los dos años. Una de las principales campañas de Unicef es la de promover la lactancia como el mejor comienzo de vida que una madre puede darle al niño. Somos mamíferos, y por miles de años, el pecho era la fuente natural de vida. No fue sino hasta el siglo XX que dar teta se convirtió en un “problema”, un método “incómodo” o un hábito “sin sentido”.

Dar teta trae ventajas para la salud del bebé (le ofrece toda la alimentación necesaria, más anticuerpos y otros compuestos) para la estabilidad emocional de la familia (crea un vínculo amoroso entre la madre y su hijo) para el medio ambiente (es un alimento renovable que no requiere de envase) y para la economía familiar (no hay gastos en fórmulas u otros alimentos, además de que al ser un bebé más sano, se enferma menos) e incluso puede reducir la posibilidad de que la madre salga embarazada de nuevo (al menos durante los primeros seis meses)

Sobre los horarios para alimentar al bebé hay diversas versiones, pero una lactancia por demanda, es decir, que sea la criatura la que decida cuándo y cuánto comer, es una forma que ha demostrado ser efectiva. ¿Quién mejor para saber que tiene hambre, la madre o el bebé?

La lactancia por demanda no solo mantiene al niño correctamente alimentado, sino que también promueve la producción de leche. En un ambiente donde exista apoyo y se genere un nivel de confianza, madre y bebé llegarán a un equilibrio ideal en los primeros dos meses, y posteriormente, se establecerán patrones naturales de alimentación. Es de notar que en el caso de Habiba, los encargados del centro de cuidado donde se encontraba con su niña le insistán en que la destetara, asunto que elevó los niveles de estrés en ambas.

Finalmente una nota sobre el punto de que la niña dormía en la misma cama junto a su madre. Según el Instituto Madrileño del Menor y la Familia esto generaba hábitos inadecuados en ambas y no es lo recomendable. Pero como señala María Carmen Alonso, neonatóloga del hospital Doce de Octubre en Madrid, “la mitad de los niños del mundo duermen con sus padres”. Sobre este tema escribiremos en otra oportunidad en Inspirulina, pero al respecto hay sobrada evidencia de las ventajas de que la madre comparta la cama (o al menos la habitación) con el bebé durante los primeros meses.

Habiba quiere darle teta a Alma. Y con el nivel de presión que se ha creado en torno al caso, pareciera que Alma volverá a chupar el pecho de su madre. Este caso, tan kafkiano como indignante, es buen punto de partida para una conversación más amplia. No solamente en torno a la miopía entre algunos profesionales de la salud y los servicios sociales ante la lactancia materna, sino más importante, sobre la información que tienen  las mujeres respecto al tema.

Cuéntanos ¿Cuál ha sido tu experiencia con la lactancia materna?



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