Habitar el presente

Habitar el presente

Estás en un evento muy importante para tu hijo. Te desplazas por la sala, supuestamente agachado —tapando la visión al resto—, te colocas cerca del escenario y empiezas a grabar, celular en alto, el evento —tapando, una vez más, la visión—. Es probable que estés más enfocado en la pequeña pantalla que en el acto en sí. Luego, compartes el video o la foto con el padre o la madre, otros familiares y amigos, y allí queda almacenado para nunca volver a verlo. Es probable que no recuerdes bien qué sucedió, qué se dijo, qué hizo tu hijo, porque finalmente tienes la certeza que te queda el recuerdo grabado, y puedes volverlo a ver cuando quieras.

En realidad, cuando uno hace ese tipo de cosas, tiene la real intención de conservar el evento para siempre. Pero, en esa actividad, no estamos concentrados en el momento, sino en la parte técnica, en el lugar, en la gente, y nos estamos perdiendo vivirlo, sentirlo, disfrutarlo a plenitud. Cuando no existían estos medios, estábamos enfocados en lo que teníamos enfrente, y formábamos recuerdos en nuestra mente, a los que podíamos recurrir cuantas veces quisiéramos, porque estaban en nosotros, los llevábamos con nosotros.

Esto se ve claramente con la imagen que he presentado, pero eso mismo es lo que hacemos muchas veces durante nuestro día: estamos, pero no estamos. Nos perdemos entre los molinos de nuestros pensamientos mientras dejamos nuestros cuerpos presentes, pero no estamos en el presente. Habitamos nuestra mente, mas no nuestro presente.

Yo sugiero estar atento a lo que hacemos para poder captar lo que sentimos, dónde lo sentimos, qué reacción tenemos, qué recuerdos se despiertan y, sobre todo, centrarnos en el presente, sentir nuestros pies sosteniéndonos, nuestra respiración moviendo el aire hacia adentro y hacia afuera, mirando el medio donde estamos, detallándolo. ¿No te ha pasado que miras sin ver? Haciendo esto, descubres de pronto la perspectiva; lo que antes estaba en una sola dimensión, en una imagen plana como la página de un libro, se presenta en tercera dimensión, y tú formas parte del medio, percibes su energía y la intercambias con la tuya. Es un sencillo ejercicio que te sugiero practiques cuantas veces puedas hasta que se haga un hábito que enriquezca tu vida. Es decir, te invito a habitar el presente.

Este link versa sobre cómo hay quienes saben disfrutar el momento.



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