Hace falta

Necesitamos personas que sigan la voz del corazón, que busquen y que encuentren, que sean lo suficientemente grandes como para darse el lujo de la ternura, que sean sabios y locos, que renuncien a la idiotez del mundo y que se abracen a la fe en sí mismos como la estrella confía en su luz a pesar de estar rodeada de penumbra.

Necesitamos un mundo de gente alegre, fiera y justa, de personas abiertas a la experiencia de los demás y firmes al defender su propia mirada de las cosas, comunidades de vida, grupos de seres humanos con conciencia plena de un destino común más allá de sus intereses propios; estamos viviendo ahora mismo, no me cabe la menor duda, una transición en la conciencia: estamos aprendiendo a ser verdaderamente personas.

Llegarán tiempos en los que se recordará con dolor la barbarie del materialismo.

Necesitamos gente simple, pegada a la tierra pero con la mirada en lo más alto, guerreros del día a día, personas dispuestas a tomar las riendas de su existencia para hacer de lo rutinario una aventura y de lo cotidiano un par de puertas siempre abiertas: vía de entrada a la plenitud y la serenidad.

Necesitamos el vigor necesario para decir basta a la injusticia y su forma más radical: la violencia. Necesitamos con urgencia gente dispuesta a realizar una revolución desde el interior de su existencia, seres humanos despiertos que tengan el valor de conocer y defender su propia voz a pesar de todo y todos, con generosidad, inteligencia y pasión sensible, eso es lo que necesitamos.

Necesitamos, cómo necesitamos, Dios mío, locos y santos, iluminados repentinos que abandonen cada mañana de un salto la cama dispuestos a incendiarlo todo con el fuego del amor y el agradecimiento, con la ferviente verdad del espíritu inmortal: seres ajenos al temor y la pereza, ejércitos de un solo hombre dispuestos a tomar por asalto la indiferencia del mundo.

Necesitamos personas que no huyan del silencio sino todo lo contrario, que se cobijen en él con la humildad de un aprendiz de sabio, que escuchen en su vacío rumor la señal de su ser más íntimo, porque si no hacen eso, porque si no hacemos esto estaremos condenándonos a no vivir sino a esperar la muerte, a no andar de pie sino a reptar como animales del fango.

En ocasiones como esta y de cara al nuevo día que despierta, tengo la profunda convicción de que a estas alturas de mi vida no tengo más opción que el delirio.

Puedes visitarme en www.alexramirezblog.com



Deja tus comentarios aquí: