Hacer un acto de bondad

¿Cuál fue la última vez que hiciste un acto de bondad?

Es natural pensar en que cada día cuando cumplimos con nuestros deberes y compromisos cotidianos estamos haciendo el bien. Sin embargo, aunque le dimos de comer a los hijos, sacamos la basura y regamos las plantas, a veces no sentimos esas “endorfinas de hacer el bien”. Y es que la bondad, en términos conceptuales, se entremezcla con la solidaridad, la caridad y la responsabilidad, así que para entendernos, digamos que se trata de hacer el bien a otros desinteresadamente, con algo más allá de lo que usualmente damos: es decir, saliéndonos de nuestra “zona de confort”.  Existen tantas posibilidades diferentes de ser bondadosos como diferentes somos los seres humanos. Sin embargo, ofrecemos una lista de ideas que  además de novedosas pueden ser adaptadas a distintas realidades.

  1. Ligas que se convierten en pulseras con mensajes mágicos. Esta es un divertido juego de bondad para nuestros niños. Usando ligas gruesas, estíralas en un libro o en alguna superficie que las mantenga tensas e invita a tus niños a escribir con marcadores indelebles un mensaje cariñoso para algún amiguito que lo necesite.corazon_sembrado_300_250
  2. Hoy puedes hacer la Navidad. Los orfanatos son visitados sólo en Navidad. ¿Qué tal programar una visita con nuestros hijos un fin de semana y llevarle regalos a alguno de estos centros?
  3. Dona, Dona, Dona! A veces no sabemos qué hacer con tanta ropa, zapatos, comida u otros objetos que llenan nuestros armarios. Ubiquemos quién puede hacer buen uso de éstos.
  4. Atrévete a detenerte y ayudar al accidentado. Sabemos que es arriesgado, porque una de las peores consecuencias del clima de violencia en que vivimos es el miedo. Dejémonos llevar por nuestro instinto alguna vez. Será una experiencia inolvidable, que además puede salvarle la vida a otra persona. 
  5. Sé amable. A veces tan sólo sostener la puerta, saludar, sonreír, dar gracias y perdonar puede ser suficiente.
  6. Comparte. Tu almuerzo, tu tiempo, tu café… Siempre hay algo que podemos dar.
  7. Escucha a alguien “difícil”. Una vez que etiquetamos a alguien,  porque nos cae mal o es del bando contrario o piensa distinto a nosotros,  lo dejamos hasta allí. ¿Qué tal darnos una segunda oportunidad?
  8. Conectarnos con los que nos rodean. Los espacios públicos ofrecen excelentes oportunidades para los actos desinteresados de bondad…Uno clásico: darle el asiento a alguien que lo necesita más.
  9. Ayuda. Este es otro verbo que se ha vuelto complicado de conjugar, sobre todo en su primera persona. Pero con paciencia y estableciendo expectativas claras desde el comienzo, la ayuda desinteresada puede ser el mejor acto de bondad.
  10. Caridad inteligente. Dar dinero a veces no es la única solución. Y no tenerlo tampoco es excusa para dejar de contribuir con alguna causa social. ¿Qué nos interesa? ¿La ecología? ¿Los animales? ¿Los niños? ¿La música? Alinear nuestros intereses personales y familiares con una obra social, así como a una organización que trabaje en dicha causa, puede ser una forma de expresar bondad y de enseñarla a nuestros hijos.
  11. Contágianos. Comparte las historias de tus actos desinteresados de bondad. Ya verás que alguien más te sigue.
Para tener información sobre cómo iniciar una campaña de bondad –Kindness Campaign– en tu comunidad,  escríbele a [email protected] o llama en EE.UU. al (828) 686-1890


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