¿Hacia dónde enfocas tu mente? ¿Hacia tus objetivos o tus problemas?

Como he mencionado en otros momentos nuestros pensamientos crean nuestra realidad, por eso es importante darnos cuenta hacia dónde enfocamos nuestra mente.

Las personas que centran la atención en los problemas cotidianos, preocupaciones y situaciones que no se terminan de resolver viven bajas de energía y desmotivadas. Hay quienes se pierden en un laberinto de dificultades, buscando las causas y el por qué le suceden esas cosas en lugar de preguntarse ¿qué es lo que está mal? ¿qué es lo que quiero? ¿qué tengo que aprender de esto? ¿cómo hago para avanzar hacia algo mejor?

Cuando te enfocas en un problema, pierdes de vista las oportunidades que hay alrededor, pero si comienzas a ver más allá de lo que está sucediendo podrás encontrar soluciones. Acostúmbrate a ver en las dificultades que se te presenten, oportunidades para crecer, de esta forma habituarás a tu mente a buscar soluciones. Incluso, un problema lo puedes convertir en un objetivo; por ejemplo, una relación que no funciona y deseas mejorar, un trabajo que no te gusta y deseas cambiar.

Cuando nos proponemos algo y no lo logramos posiblemente sea porque no estamos enviando la información suficiente a nuestro cerebro. A la mente hay que indicarle qué es lo que queremos y hacernos consciente de la dirección que le estamos dando nos ayuda a centrarnos y aprovechar cada momento. Observarte con atención como estás viviendo tu presente, te ayudará a moverte hacia algo mejor.

Recuerda nuestros deseos definen nuestros objetivos y nuestros objetivos moldean nuestra vida. Es importante ver, elegir y hacer aquello que nos de satisfacción. Piensa en los sueños que deseas cumplir y conviértelos en metas reales. Observa qué actitudes quieres cambiar que te harán sentir mejor y que te ayudarán a optimizar tus relaciones. Diseña tu vida con fe, paciencia, constancia y perseverancia. Y acostúmbrate a felicitarte por cada logro y reto alcanzado.



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