Hagamos de lo cotidiano algo placentero

Pocas cosas resultan tan beneficiosas y satisfactorias como un baño al llegar a casa después de un día ajetreado.

El baño es una actividad placentera y deseable y es  parte de la limpieza de nuestro cuerpo. Cuando entramos en contacto con  el agua nuestro cuerpo disminuye la presión de las articulaciones y los músculos generando una sensación de bienestar. Para que resulte satisfactorio y relajante es necesario tomar en cuenta fundamentalmente, la temperatura del agua, por ejemplo, el agua tibia dilata los vasos sanguíneos, favorece la respiración, relajando las articulaciones y los músculos, hace fluir el calor hacia la superficie del cuerpo y si tomamos un baño con el agua a esta temperatura obtendremos una relajación total del cuerpo, pero recuerda que si es prolongado puede tener efectos de debilitamiento  de la piel a largo plazo.

Para tonificar la piel y aumentar nuestro ritmo cardiaco el agua fría es un excelente aliado y si tomamos por un poco más de tiempo un baño con el agua a esta temperatura le proporcionaremos a nuestro cuerpo un efecto sedante. Cuando te sumerges en una bañera y te acompañas de aceites esenciales, estimula tus sentidos, ordenas tus emociones y acaricias el alma. Podemos hacer de un momento cotidiano algo especial sin requerir de mucho esfuerzo, solo depende de ti para que puedas regalarte un tiempo a solas, lo que nos hará sentir mejor y de seguro nos  los agradeceremos.



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