Hagamos un TRATO Tú y Yo

«Renunciar a nuestra libertad es renunciar a nuestra calidad de hombres, y con esto a todos los deberes de la humanidad.”
Jean Jacques Rousseau

Hace unas semanas me pidieron escribir una serie de contenidos para ser convertidos -quizás- en una campaña de tweets y divulgarla a través de las redes. El Hash Tag que se debía manejar era #DelaDictaduraALaDemocracia y yo dije ¡SI!

Como siempre antes de escribir, me senté a meditar un buen rato y no dejaba de venir a mí pensamientos, certezas. Observando lo que se estaba desarrollando puse mi atención en el silencio. Al abrir los ojos, esa certidumbre aún estaba allí con una claridad tan grande que simplemente encendí mi laptop y en minutos había escrito 50 frases abiertas, claras y muy sentidas.

Luego me doy cuenta que esos mensajes tienen su raíz en poner atención a lo que dice la gente en la calle, la señora del barrio, el señor que está desempleado, el estudiante becado, el dueño de un negocio que ha creado con un mundo de esfuerzo y mi propia vida. También hay una esencia de conversaciones con amigos que trabajan en los barrios con grupos de vecinos, gente que se preocupa por sus comunidades y presta servicio en ellas y en algo, muy, muy esencial que es el conocido “contrato social” para cualquier tipo de convivencia pacífica.

¿Por qué centrarme en un camino de “La dictadura a la democracia” para hablarle a la gente? Si muchas están realmente desinformadas, engañadas, aisladas sistemáticamente o simplemente creen que lo que les han dicho es lo que es cierto; sinceramente no veo cómo atropellándolos con MI verdad o la verdad de unos, vamos a hacer que se sientan incluidos, invitados o aceptados, luego de la segregación de la que son objeto por los que se suponen deben trabajar para ellos y de los Otros.

Entonces viene a mi mente que NO hay una sola verdad absoluta, cada ser humano tiene una percepción y vivencia diferente de esas verdades y están fundamentadas en sus recuerdos, emociones, miedos, traumas, complejos, vivencias, etc… ¿Cómo unificar 28 millones de verdades, 300 millones de verdades? No podemos. Pero es posible acercarlas viendo los puntos en común que SÍ tenemos y eso sólo es posible desde el diálogo, la apertura, la sensatez, el corazón y las ganas de descubrir al otro, más allá del reconocimiento propio con compasión.

Entonces recuerdo a Jean-Jacques Rousseau y su Contrato Social y en esas mínimas reglas de convivencia social, familiar, tácitas o escritas, que debemos mantener para garantizar la paz y el progreso social. Y concluyo en que hay momentos en los que con absoluta humildad y voluntad debemos dejar a un lado el ego, las cuentas de votos, los prejuicios, los miedos y atrevernos a ver al Otro y hacer un trato con toda honestidad, porque es la única forma que podemos sumar y comenzar algo en común que conglomere las metas de la mayoría. Pero primero hay que escucharse, llegar a puntos en común, hacer estrategias y organizar una acción en Venezuela, el planeta entero lo necesita con urgencia.

El camino de la paz, la justicia y la libertad se forjan en toda una vida caminándolos, viviéndolos, siendo apasionados con ellos todos los días y trabajándolos desde adentro, en lo personal, en tu casa, en el supermercado, en el semáforo, en el trabajo,etc. Podemos comenzar tomando ésa decisión simple de Hagamos un trato Tú y Yo… Te invitamos a hacerte eco de este mensaje de manera práctica y coherente: sigue y propaga a #HagamosUnTratoTuyYo

¿Cuando quieres comenzar? Hazlo simple, hazlo gentil, hazlo Ahora.



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