Hamburguesas para la lonchera segura

Hamburguesas para la lonchera segura

Niños y adultos tenemos una debilidad en común, esa deliciosa pieza de pan rellena con algún tipo de proteína, vegetales y nuestras salsas favoritas: las hamburguesas.

Lamentablemente, los que buscan alternativas más saludables pocas veces la consideran para su menú, pues son el plato principal de la comida «chatarra» de muy baja calidad nutricional.

En esta oportunidad quiero reivindicarlas, compartiendo opciones que pueden hacerlas realmente saludables y una comida completa para la lonchera de grandes y chicos.

Selecciona un pan de calidad: en el supermercado sólo conseguimos la opción estándar de pan blanco, pero hay cada vez más sitios especializados en elaborar panes artesanales de un sabor inigualable. Otra alternativa, si te gusta la cocina, es elaborar tu propio pan con las premezclas comerciales o artesanales que se consiguen en los supermercados. Con el advenimiento de las dietas de exclusión, es cada vez más frecuente conseguir panes a base de harinas alternativas de un sabor totalmente diferente, con lo cual garantizaremos variedad.

El relleno: el clásico es la hamburguesa de carne molida, y en esta opción encuentras variadas opciones en la sección de congelados del super. Las hay 100% carne de res, pero también encuentras versiones «extendidas» con soya, también las consigues de pollo molido o de pechuga. Si tienes sensibilidad a algunos aditivos, entonces será mejor que optes por una opción hecha en casa (también resulta más saludable y económica). Cuando las confeccionas en casa las opciones son ilimitadas. Puedes hacerlas con salmón o atún, de leguminosas (granos) y hasta de vegetales.

Los acompañantes: en Venezuela nos encantan las hamburguesas «con todo» y eso implica agregar tantos acompañantes como se pueda, sin importar que luego, comerlas sea casi misión imposible… la clave en este caso es combinar. Esta es una magnífica oportunidad para comer los vegetales que normalmente no consumimos. Desde la famosa lechuga, pasando por una exquisita rúgula, cebollas caramelizadas o salteadas, queso (cualquiera sea su variedad), tomates y para los más exquisitos, hasta champiñones.

Más allá de las papas fritas: no voy a ocultar mi limitada tolerancia a las frituras, sin embargo, entiendo que para muchos una hamburguesa sin papas fritas no es hamburguesa. En este sentido, me gusta pensar en opciones diferentes para darle variedad, así que he probado (con muy buenos resultados) hacer las versiones horneadas de palitos de papa, yuca, auyama, apio y manzanas. Hay que hacerlos a baja temperatura (aprox 180 ºC) por espacio de 20 min y luego me gusta darle un toque dorado con el Grill por unos 5 min, así garantizo ese color dorado tan atractivo que tienen las frituras.

Las salsas: este es el complemento que le otorga humedad al plato y aquí admito nuevamente que no me gustan las clásicas hechas a base de tomate y mayonesa pues siento que su sabor es tan fuerte que prácticamente le resta protagonismo a los sabores de la propia hamburguesa. Creo que eso ha sido el secreto de las hamburguesas Gourmet, una sola salsa para que el paladar pueda disfrutar de todos los sabores. Podemos hacer nuestras propias salsas a base de pimentón, aji dulce, aguacate y hasta brócoli. Bien sazonadas nuevamente tenemos opciones ilimitadas.

La hamburguesa en la lonchera: dado que la lonchera puede pasar varias horas empacada, le recomiendo que los ingredientes viajen por separado, así garantizamos que los vegetales mantengan su textura y que el pan no absorba todos los líquidos. Cuando se trata de chamos, hay que empacarlas casi listas, y dejar las salsas en recipientes separados para que las puedan untar justo al momento de comer.

Finalmente, quiero invitarlos a evaluar el tamaño de las porciones, creo que lo más importante a la hora de escoger lo que comemos es la cantidad de comida que decidimos ingerir. Las hamburguesas son un plato privilegiado pues tienen carbos, proteínas y vegetales así que son una comida completa. Al ser compacta, se nos puede pasar la mano con las porciones, así que verifica que el tamaño de la carne sea entre 150 y 200 g, así el pan no es tan grande y controlamos el consumo del carbos simples.



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