¿Hasta dónde es «normal» la ansiedad?

La ansiedad es la sensación anticipatoria que genera el organismo, tanto psíquica como físicamente, ante posibles amenazas. Hasta cierto punto, es necesaria y útil para adecuar respuestas acordes frente a situaciones que se consideren riesgosas.

En la vida urbana diaria, el ciudadano común vive usualmente con ciertos niveles de ansiedad producidos por el ritmo de los eventos cotidianos. Esta ansiedad “normal” facilita las respuestas mente-cuerpo ante circunstancias inesperadas o con contenidos de incertidumbre.

El principal problema con la ansiedad y que se vincula directamente con la inseguridad ocurre cuando se traspasa la línea de lo normal lo que la convierte en un trastorno haciéndose patológica en el individuo.

El trastorno se presenta básicamente de dos maneras: la primera, cuando la tensión producida en el estado anticipatorio es desproporcionada en comparación al nivel de las amenazas potenciales; y la segunda, cuando se distorsiona el sistema de estimación de riesgos y el organismo se mantiene en permanente tensión ansiosa, aunque no estén presentes amenazas o estas no puedan distinguirse con claridad.

Aunque el trastorno de ansiedad es un estado que nos debe interesar a los que tenemos responsabilidades de seguridad en las organizaciones pues es típico en los síndromes de estrés postraumáticos comunes en las víctimas de robos, secuestros o violencia, mi objetivo no es describir sus síntomas y efectos, sino más bien aprender a controlar sus efectos, a fin de retornar al estado normal de alerta sana. Entender que las alteraciones en las respuestas frente a riegos representan una vulnerabilidad muy importante que de no corregirse oportuna y adecuadamente, alimentarán el ciclo de deterioro ansioso de la persona.

Es asombrosa la cantidad de información disponible sobre la ansiedad. A continuación destaco cuatro claves que pueden ayudar en el proceso de recuperación del equilibrio necesario para afrontar el estrés conectado a la inseguridad y a los efectos postraumáticos cuando se es víctima de un hecho de violencia.

  • Aprender a relajarse: La preocupación excesiva es síntoma de distorsiones en el sistema de calibración de riesgos de la persona. La mente humana es un poderoso instrumento para suponer situaciones y crear escenarios futuros a partir de realidades presentes. En este sentido, aprender a controlar los pensamientos, centrándolos en el aquí y el ahora, entendiendo que el futuro es solo una abstracción que puede cambiar a partir de mis decisiones del presente, es una vía para la reducción de la ansiedad.
  • La ansiedad es una consecuencia: La sensación anticipatoria opresiva que causa la ansiedad en su estado patológico no es una enfermedad, ni requiere, en la mayoría de las ocasiones, fármacos para su cura. Todo parte de asimilar que es una respuesta a una causa o causas específicas, y solo cuando se traspasa la línea de lo normal, se convierte en un trastorno que requiere atención. La ansiedad está conectada a disparadores tales como: la inseguridad, el estrés excesivo o los problemas económicos, y es a través de la comprensión razonada y reflexiva de la situación que se puede alcanzar, más que una cura, una sanación.
  • No luchar y aceptar: La ansiedad es producto de la necesidad de querer tener todo bajo control. Es la búsqueda obsesiva de certezas donde no las necesitamos. La sociedad moderna nos ha hecho creer que el control total es bueno porque es la mejor forma de obtener seguridad. Sin embargo, en la realidad, la búsqueda de la seguridad a través del ejercicio del control es un círculo vicioso que alimenta aún más la ansiedad y profundiza el trastorno en el organismo. Para romper el ciclo ansioso la clave es aceptar que tenemos capacidades limitadas de control y áreas vulnerables a pesar de los esfuerzos que hacemos por protegernos.
  • Dejarse ayudar: Si la sensación de ansiedad ha perdurado por más de seis meses sin mejorías, en un estado de alerta y desasosiego permanente, con insomnio, cansancio, tensión muscular, desconcentración y opresión en el tórax, es momento de buscar ayuda especializada. Existen varias terapias para sanar la ansiedad. Buscar ayuda es una muestra de reconocimiento de la situación y no un signo de debilidad.

Cada vez, con mayor frecuencia en mi trabajo como consultor de seguridad, consigo más personas con trastornos importantes de ansiedad y siendo esta un elemento crítico en la distorsión del sistema de procesamiento de riesgos en el ser humano, también se está convirtiendo en un problema serio de seguridad.



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