Hasta el gato cambió, ¿qué hacemos?

Mi experiencia me ha mostrado muchas relaciones, personales y profesionales, que se deterioran porque se seguían estableciendo de acuerdo a lo que éramos y no a lo que somos. He visto planes que no progresan, porque los establecen con base en lo que éramos y no con base en lo que somos.

Saber lo que somos, requiere un continuo ejercicio, ya que los cambios son constantes. Hace un tiempo, quizás tú no habías desarrollado sensibilidad sobre el cuidado del ambiente o no habías descubierto el disfrute de correr. Esas dos simples nuevas condiciones marcan un significativo cambio en tus valores, percepciones y actitudes.

Esos nuevos valores, percepciones y actitudes representan nuevas oportunidades y amenazas en las relaciones personales y profesionales.

Solemos pensar que nosotros y nuestros relacionados somos los mismos, no nos percatamos de su evolución o involución, hasta que estallan las crisis o abandonamos las relaciones.

La Ignorancia es una novela maravillosa de Milan Kundera, en la cual relata la historia de dos inmigrantes checos que regresan a su patria y se dan cuenta de que no son las mismas personas que años atrás habían salido hacia el exilio.

La mujer de la historia vive en París y la escena inicial del libro nos cuenta una conversación que sostiene con una amiga francesa sobre su regreso a Praga. La amiga francesa le dice que debe regresar a su casa y ella le refuta que su casa está en París. La escena nos muestra claramente cómo la francesa no conocía realmente a la checa. La seguía viendo como inmigrante que está en un país temporalmente, pero eso era cuando se conocieron. Ella cambió, ahora era una francesa de origen checo que había hecho de Francia su tierra.

Hay preguntas que puedes hacer para ayudar a tomar conciencia de tus cambios y su impacto. Saberlo contribuye a saber si es necesario proyectar esos cambios para lograr mejores relaciones con tu entorno.

Algunas preguntas que pueden ayudar: ¿Se han producido cambios en ti? ¿Esos cambios han tenido un impacto en tus creencias, valores y actitudes? ¿Están tus relacionados conscientes de esos cambios? ¿Las relaciones se ven afectadas positiva o negativamente por esos cambios?

Tener conocimiento de nuestros cambios y de los de nuestros relacionados nos ayudan a tener relaciones más productivas. Si comenzaste a correr y tienes como objetivo correr un maratón, no solo vas a cambiar hábitos, sino que tus percepciones y por ende tu actitud también va a cambiar. Debes trabajar en que tus relacionados sepan que no solo dedicas un tiempo a correr y que tu agenda cambia, ahora un domingo quieres “correr largo” y ya los sábados en la noche no son veladas extendidas. También vas a proyectar mayor confianza y tu visión de metas largo plazo se hará más sólida.

Estamos en constante cambio: evolucionamos o involucionamos en diferentes aspectos. Desde el físico hasta nuestra escala de valores se ven afectados por estos cambios, es importante conocer los que se producen en nosotros y los que ocurren con nuestros relacionados.



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