¿Hasta qué hora debo trabajar?

¿Hasta qué hora debo trabajar?

¿Qué tan eficiente quieres ser en tu trabajo? ¿Quieres, incluso, destacar por encima de los demás? Por todos es sabido que la competencia laboral es pan de cada día en las oficinas, donde las horas extras suelen añadir puntos adicionales en el momento de ganar las bondades del jefe.

Por horas extras no nos referimos a la presencia física en la oficina más allá del horario estipulado, muchas veces necesaria. Nos referimos al momento de llegar a la casa, donde el punto de conexión con la oficina suele ser nuestro teléfono inteligente.

Suena lógico, ¿no? Nuestro Smartphone siempre está a la mano, suena la notificación, y en apariencia nada nos cuesta ese toque de pantalla para leer un correo del jefe enviado en horas de la noche, dedicar pocos minutos para responderlo y cumplir las expectativas de eficacia. Pero acentuemos: en apariencia, porque no siempre son pocos, e implica un esfuerzo mental considerable.

Estudios recientes han demostrado que enviar correos laborales quita valiosas horas de sueño, ocasiona agotamiento matutino, y genera desconexión de nuestras actividades en la tarde. Investigadores de la Universidad de Florida, la Universidad Estatal de Michigan y la Universidad de Washington avalan estos hallazgos.

Se les pidió a 82 gerentes de rango medio y alto que dijeran cada mañana cuántos minutos le habían dedicado a su teléfono inteligente después de las 9 de la noche, y cuántas horas habían dormido.

Partiendo del hecho de que trabajar requiere gran esfuerzo de concentración, se encontró que el uso del teléfono estaba asociado a menos horas de descanso, autocontrol débil, y menos concentración en el día de trabajo.

¿Qué hacer al respecto? Si queremos rendir más cuando estamos en la oficina, es mejor dedicarle tiempo de calidad a nuestras actividades personales. ¿De qué sirve contestar a las 9:35 un correo enviado cinco minutos antes? El nivel de concentración que ello implica pasará factura a las horas en las que realmente debemos rendir al 100%.

Si bien el cambio debe venir de “arriba” (jefes que envíen correos en horas de oficina), hay varias cosas que podemos hacer:

  • Apagar el teléfono. El leve retraso en responder un correo nocturno se traducirá en mayor eficiencia y control a la hora de responderlo en la mañana.
  • Darle su lugar a cada cosa. Después de todo un día alejado del hogar, ¿vas a restar el poco tiempo que tienes para estar con tu pareja, hijos, o amigos?
  • Invierte en ti. Utiliza tus horas libres para hacer ejercicio, leer un buen libro, practicar algún pasatiempo como el baile o la pintura. Actividades que nutran tu espíritu y que devuelvan a la oficina, cada mañana, a un trabajador enérgico, alegre y proactivo.
  • ¿Te cuesta conciliar el sueño? No desesperes. Sigue estos consejos.

No te preocupes. Todo siempre tiene una salida. Pon tus prioridades en balance, y actúa siempre en función de tu bienestar.



Deja tus comentarios aquí: