Hay que agradecer

«Ser felices significa ser agradecidos»
Elizabeth Carter

¿Alguna vez ha notado lo bien que uno se siente al dar o recibir un agradecimiento de alguien? Dar las gracias implica tener buenos modales. A mis hijas las he atormentado con esto desde que aprendieron a hablar. ¿Qué se dice? y las pobres automáticamente contestan «gracias». En ocasiones hasta me tuercen los ojos en señal de queja porque ya están grandes y aún yo continúo con la presión.

En términos de buenos modales creo que ya lo tienen bien internalizado en sus cerebros. Lo que no sabía yo era que esos atributos de buena educación pudiesen contribuir a mejorar su salud física en un futuro no muy lejano.

Este descubrimiento científico, el cual se encuentra en fase inicial pretende establecer vínculos entre las ideas subjetivas como la gratitud y la felicidad y la actividad eléctrica generada en nuestro sistema nervioso.

Las investigaciones más recientes buscan descifrar cómo los estilos de vida positivos pueden influir en una mejor apariencia física. Es decir el famoso modelo de «sicología positiva» que se inició en los años 90, le está cediendo el paso a la neurociencia para establecer un nuevo modelo científico que favorezca la salud del ser humano.gratitud

Utilizando las más avanzadas técnicas de estimulación, expertos en neurología están intentando correlacionar los estados emocionales de gratitud y felicidad con modelos observables de la actividad cerebral.

Estos estudios explican que el cerebro no es tan rígido como anteriormente se pensaba, sino que tiene una capacidad de crear, cambiar y adaptarse a través de nuestras necesidades diarias para convertirlas en poder físico. Además, se pudieran develar estrategias para protegernos a nosotros mismos de situaciones que tuvieran que ver con envejecimiento, pérdida de la memoria o deterioro cognitivo. Todo a través del pensamiento de gratitud. Increíble.

Esto, a mi entender, significaría que el agradecimiento y la felicidad se convertirían en una suerte de píldora beneficiosa, no solo para el alma, sino también para nuestro cuerpo.

De todas formas, y mientras estas investigaciones se consolidan, yo seguiré tomando ventaja de esta información y continuaré agradeciéndole a la vida por tantas bendiciones que me ofrece a diario; ¿porque quién sabe? a lo mejor se descubre que el agradecimiento es el secreto de la eterna juventud.

¡Menos mal que mis hijas ya tienen la partida ganada!

 



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