Cubrir nuestras heridas con flores

Si se quiebra un objeto, se repone; si a alguien se le parte un hueso corre al médico; pero si te rompen el corazón ¿se lo dejas al tiempo? Muchas veces dejamos que el tiempo se ocupe de nuestras emociones, extendiendo el sufrimiento hasta finalmente lograr olvidar a la persona, el trauma, la decepción o el dolor que nos causa algún acontecimiento en la vida. Es muy común escuchar, “el tiempo lo cura todo”. Por eso al tiempo se le ha dejado la responsabilidad de muchas heridas. El tiempo hace lo mismo que si le entregaras un volante al viento, un bebé recién nacido a la luna, o como si dejaras las plantas sin regar, abonar y podar. Probablemente el tiempo en sí no hará nada.

Las nuevas experiencias de la vida permitirán que la persona se vaya sintiendo mejor, pero las heridas no atendidas permanecen con nosotros recordándonos consciente o inconscientemente los aprendizajes o lo que es mucho peor las interpretaciones “erróneas” que hicimos del acontecimiento. Estas interpretaciones erróneas corresponden a los pensamientos negativos que surgen ante situaciones dolorosas, sobre los elementos involucrados, primero que nada sobre nosotros mismos, los demás, los hombres, las mujeres, el dinero, el tiempo, la vida, etc. Entonces ¿qué ocurre? que aquella herida abierta, tomada de la mano de esos pensamientos erróneos, crea un mazacote que se convierte en un radar inconsciente para detectar situaciones parecidas e involucrarse en ellas, lo cual hará que, con la llegada de experiencias parecidas, se roce la herida y además del nuevo dolor, revives el viejo. De esta manera, la persona tendrá la convicción de que “la vida es así”, con lo cual se consolidan las llamadas creencias limitantes o negativas.

Por eso, entre más pronto se aborde la herida para sanarla, la recuperación es menos dolorosa y más rápida. Me ha llamado la atención en mi experiencia con jóvenes entre 20 y 35 años –que representan un 75% de mi consulta de Coaching PNL- que sus respuestas inmediatas a la aplicación de la Programación Neuro-lingüística resultan maravillosas: los cambios que realizan posteriormente son realmente asombrosos, inclusive para mí misma, lo que hace que sus avances disminuyan el número de consultas a realizar. En cambio, en personas más adultas o de jóvenes con heridas arrastradas por mucho tiempo, los procesos de cambios presentan más resistencias, son más complejos, igualmente tienen avances significativos y duraderos en el tiempo, solo que requieren un poco más de sesiones.

flores-heridasUna herida emocional, al igual que cualquier incisión física, entre más rápida es asistida más rápido sanará. Esto es mejor que una herida dejada en las manos del tiempo, abierta, enconada, enquistada y que empezará a formar parte de la manera de pensar, sentir y relacionarse de la persona. Es como si se generara un apego afectivo del cual es difícil zafarse, y que no deja al individuo hacer lo que realmente quiere para su vida. Lo que va a ocurrir con esa herida no procesada es que resecará la tierra emocional, a su alrededor retoñará la maleza y hasta le puede salir un par de flores silvestres, y quién sabe, hasta frutos que trasladarán a la siguiente generación.

Hay heridas que se curan con una curita de autoayuda y otras necesitan ayuda profesional.

 



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