¿Cómo te llevas con tus hermanos?

Los hermanos son, por lo general, las primeras relaciones que tenemos entre pares, lo que no quiere decir que tenemos la misma jerarquía, porque, incluso entre gemelos y mellizos, hay un hermano mayor y otro menor, y este orden debe ser tenido en cuenta.

Los hermanos compiten por el amor de los padres; es por ello que, es normal que surjan rivalidades. De hecho, se dice que los hermanos que no se pelean, no son hermanos.

Estos vínculos nos enseñan a convivir, a reconocer al otro, manejar las frustraciones, entre otras tantas cosas.

Los primos también pueden jugar un rol muy importante en el aprendizaje de la convivencia en las relaciones entre similares, en las que se debe saber compartir, ser solidario, fraternal, confiar, y tanto más.

Tener una buena relación con tu hermano te lleva a aprender a compartir, incluso a hacer ciertos sacrificios; por lo tanto, los hijos únicos pueden tener un poco más difícil el tema de congeniar con los demás, por lo que a veces resultan un tanto individualistas. Sin embargo, en esta vida todo se puede aprender.

La relación que tuvimos y tenemos con nuestra familia muchas veces la vemos reflejada en nuestras dinámicas con nuestras parejas, hijos, en el trabajo, con nuestros amigos, etc.

Todos llevamos con nosotros nuestras dinámicas familiares, porque al nacer ocurre algo parecido a cuando nos invitan a una fiesta y vamos. Hay de todo allí y la podemos pasar de las mil maneras.

hermandadUn hecho común en las familias es que los hermanos mayores se vean más implicados en las dinámicas familiares que los que nacieron luego. Los hermanos menores se encuentran más liberados, por lo que les corresponde agradecer a sus hermanos mayores por el simple, pero significativo hecho, de haber nacido primero.

Esto también se denota porque los padres están más inseguros durante la crianza de sus primeros hijos, en cambio, tienen más confianza al educar a los menores, lo que tal vez les permite relajarse y ser más permisivos, aunque a la vez como son estos los hijos que por lo general van quedando en casa los consienten más para que no se vayan y así no quedarse solos.

Por ejemplo, cuando ocurre el fallecimiento de uno o de los dos padres, uno de los hermanos suele envestirse del rol de ‘padre sustituto’ y eso crea una relación especial con sus hermanos (pero recordamos papá es papá y mamá es mamá).

Es muy común que este rol de ‘padre sustituto’ haya sido escogido de manera inconsciente por los mismos padres, quienes perciben ciertas capacidades en este hijo, y demuestran su elección mediante hechos contundentes o relativos.

Todo eso, y mucho más, tiene la hermandad, que nos hermana con los otros y con nosotros mismos.



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