Hombres vs mujeres, los estereotipos siempre confunden

Las hombres manejamos mejor que las mujeres, y especialmente a la hora de estacionar, somos mucho más hábiles. ¿Cierto o falso? Sobran argumentos sobre la superioridad masculina detrás del volante, sobre todo cuando toca maniobrar en espacios pequeños. La razón está en las capacidades de pensamiento espacial y de navegación que tenemos los hombres, seguramente, desarrolladas desde tiempos de nuestros ancestros.

Pero considera la pregunta de nuevo, porque como tantas cosas en esta vida, este es un estereotipo que no corresponde a la realidad. Las mujeres son mejores a la hora de estacionar.

mujer_volanteSegún un estudio aparecido en Reino Unido, las mujeres son más pacientes y efectivas para encontrar puesto en un estacionamiento y centran mejor el vehículo en el espacio disponible. Eso sí, para ello se toman en promedio unos segundos más que los hombres, quienes por cierto, obtuvieron mejor puntuación al momento de parquear frontalmente.

¿Qué nos dice esto? En primer lugar que solemos juzgar con mucha rapidez cuando se trata de diferencias entre los sexos. Pero más allá, esos juicios solemos validarnos con las expectativas e intuiciones que hemos desarrollado a lo largo de la vida.

O para decirlo de otra manera: si escuchaste desde niño que las mujeres no saben manejar (como solía decir mi padre) irás recopilando argumentos para reforzar esa afirmación.

En una reflexión del estudio británico sobre las habilidades a la hora de estacionar, el psicólogo social Sam Someras dice que al escuchar sobre un análisis que revela diferencias entre hombres y mujeres, lo más común es que lleguemos a conclusiones rápidas basadas en razones innatas o biológicas. Y para ello tenemos explicaciones psicológicas o evolutivas que nos hablan de las diferencias entre Marte y Venus. Pero según Sommers, esto es más especulación que realidad. Más que las diferencias entre los sexos, lo que importa es el contexto donde la gente se mueve.

estereotiposResulta ser que en un mundo cambiante, donde la incertidumbre es la cotidianidad, solemos pensar que “sabemos” cómo son las otras personas y nos atrevemos a predecir su comportamiento. Pero olvidamos las condiciones en las que nuestras relaciones ocurren y la historia personal de cada quien. ¿El resultado? Que si estamos enfrascados en el estereotipo de hombres vs mujeres, comenzamos el intercambio con un montón de equipaje que podría convertirse en peso innecesario en la relación. 

Pero volvamos al caso de las habilidades a la hora de estacionarnos. En lugar de anteponer nuestras ideas preconcebidas a los resultados del informe, de sorprendernos porque “contradice” lo que pensábamos, mejor sería prestarle mayor atención porque “nos permite ver” las cosas de otra manera.

Y ahora solo piensa si esto mismo se aplica a diferencias religiosas, raciales o políticas. Si en lugar de limitarnos a validar los estereotipos, nos dedicamos a entender realmente a las personas y el contexto en el cual nos relacionamos con ellas, podríamos ver más allá de nuestras propias limitaciones.

¿Significa esto que simplemente no existen diferencias? Por supuesto que no. Las diferencias físicas y psicológicas están allí, pero generalizar sobre ellas, obviando el contexto, las condiciones y la historia de cada quien, es como pensar que un traje “talla única” es la mejor opción para lucir bien en una fiesta.

Cada quien tiene su contextura, su estilo, y sus habilidades. Incluso detrás del volante.

 



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