Honrar a nuestro padre

La plenitud empieza a sentirse cuando reconocemos y honramos a nuestros padres. La figura del padre cumple un rol fundamental para los hijos. Quisiera que consideráramos la importancia de enaltecer esta figura, que en muchas ocasiones ha sido distanciada por nosotras las mujeres, y ellos en esta rapidez que exige la vida también han permitido esta separación, bien sea para evitar conflictos o por haber decidido formar otra familia.
Indiscutiblemente ese padre conforma un 50 % de nosotros. Él fue, junto a nuestra madre, quien nos trajo al milagro que llamamos vida.

El legado que nos deja su energía masculina es de seguridad y fuerza para que podamos lograr lo que queremos. Esa figura paterna nos provee de cierta manera autonomía ya que la independencia nos prepara para enfrentar el mundo externo con mejor aplomo.
Cuando les pido honrar su presencia, esto puede resultar fácil para alguien que tuvo la oportunidad  de tener un papá que estuviera físicamente.  Quisiera hacerles notar que quizás, aunque ese ser ha estado ahí siempre con ustedes, es bastante probable que no se le haya honrado como es debido.

El «honrar» no significa cuidar de él porque esta viejo (aunque eso es muy loable), sino respetar que él es tu padre. Si tu caso no ha sido así y tu padre no ha estado, porque quizás te abandonó o vienes de un padre proveedor que sientes que da solo en lo material, mas no se conecta contigo en lo afectivo, es hora de incluirlo e integrarlo como parte de ti.
Esto puede sacarte de encima una carga muy pesada y  a la vez permitirá que empieces a sentirte completo a pesar de lo que su ausencia pudo ocasionar en ti.

Para poder ayudarte a comprender lo que te estoy invitando a que consideres, te mencionaré a Bert Hellinger.  Él es un autor que habla de las llamadas Constelaciones Familiares. La idea central de su pensamiento es algo que quiero compartir contigo. Él afirma que «el orden precede al amor». ¿Qué quiere decir esta afirmación?
Simplemente que debes agradecer a ese padre que te dio la vida y solo por ese milagro que es lo más grande (que no puedes pagar o reparar de ninguna manera) ha sido suficiente.
Si en tu caso tuviste, aunque no ausente, un padre complicado, que quizás trabajaba mucho y no hubo conexión emocional por este y otros motivos que desconozco, si sientes que le guardas resentimiento,  quisiera que aproveches esta oportunidad para reconciliarte con esa situación. Piensa que él hizo lo mejor que pudo. Cuando perdonamos, obtenemos la libertad y ya no tenemos que ser los héroes ni tomar partido por nuestra madre. Esa responsabilidad de lo que les pasó a ellos como pareja es de cada uno de ellos.
Recuerda siempre que este es un trabajo emocional que requiere de tu voluntad y corazón para sanar esa herida. Busca conectarte con ese ser, no desde la historia que te cuenta tu mamá (que puede ser muy válida, pero también muy cargada de emociones negativas). Este relato que conoces quizás no te ayude a sentir paz  en tu corazón porque te convierte sin querer en un justiciero (algo así como el héroe que se alinea a la víctima y la rescata), y eso como hijo es algo que definitivamente no te corresponde a ti.

Como héroe estás entregando tu vida a la soledad porque siempre estos personajes están solos.  Así que te invito a buscar una versión más amorosa de él, y si ya no está en este plano solo trata de honrar y no juzgar.

Si logras la integración de todo esto. Si logras sentir que puedes superar todo lo que pasó con el ser que te dio el don de la vida habrás dado un paso importante para sanar la relación contigo y con él.

Si eres padre no olvides que la mejor receta para que seas buen padre es que seas buen hijo, y esto incluye lo escrito anteriormente: honrar y respetar a esa persona, porque definitivamente a todos nos toca ser hijos.

Deseo que la paz te llegue con cada palabra de lo que aquí escribí. Lo hice desde mi corazón.
Y a ti, papá, gracias por siempre acompañarme en mis días así ya no estés conmigo en lo físico.



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