Hoy he vivido

Hace más de dos mil años, Séneca destacó la importancia de decirse HOY HE VIVIDO al hacer cada noche una revisión de su actuar durante ese día. También dejó en su Carta a Paulino esta reflexión: “No juzgues, pues, que alguno ha vivido mucho tiempo por verle con canas y con arrugas; que aunque ha estado mucho tiempo en el mundo, no ha vivido mucho”. Tony Robbins dice: “Todos nos ponemos en unos pésimos estados psicológicos y emocionales a veces, pero cuando te encuentres en ese lugar, cambia tu cuerpo y cambiarás también el estado de ánimo”.

El sentido de estas reflexiones está en que nos detengamos y evaluemos cómo vivimos cada día. A veces, llenamos nuestro tiempo con ocupaciones relacionadas con nuestra responsabilidad personal (trabajo, estudio, atención de nuestra familia) y nos sentimos tranquilos porque estamos cumpliendo con lo que nos corresponde. Eso está bien, pero ¿cómo lo hacemos? ¿Dónde estoy yo mientras tanto? En otros momentos, llenamos nuestro tiempo viendo televisión, pasando canales con nuestro control para adelante y para atrás, buscando algo que nos llame la atención, sin estar claros en lo que queremos; lo único cierto, es que queremos ver televisión. También pasamos horas jugando juegos o comunicándonos con otros en las redes sociales a través de mensajes prácticamente en clave o mostrando nuestra vida como si fuera indispensable que el mundo se enterara de lo que hacemos, cuándo y dónde, con quién estamos. También llenamos nuestro espacio con ruido de todo tipo: sonidos en nuestros celulares, música y radios o televisores encendidos acompañándonos. Huimos del silencio. A veces, cuando manejamos, llegamos a nuestro destino sin tener idea del camino recorrido, lo hacemos en piloto automático. Estamos en lugares muy conocidos como nuestra casa o nuestro trabajo y no vemos los elementos que hay, los muebles y adornos, es como si viéramos la imagen plana de una fotografía. En definitiva, de la mañana a la noche transitamos lugares, horas, eventos, sin estar conscientes. ¿Dónde estamos? ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas? ¿Qué estamos evitando encontrar? ¿Nos lo preguntamos? Tal vez ni lo notamos. Pero si nos damos cuenta, estamos tristes o nos sentimos vacíos y hasta sentimos angustia y miedo. Esto tiene solución. Hay diferentes actividades que podemos realizar con cuidado y atención para estar conscientes cada día, cuyo objetivo es estar presentes, en contacto con nosotros mismos, alertas y despiertos:

  1. Comenzar el día con una meditación y una programación de actividades.
  2. Cuerpo: ejercitarlo (yoga, taichi, pilates, Zumba, caminar, natación: lo que puedas, quieras, sea justo para ti); tomar contacto con el cuerpo en momentos programados previamente (al comienzo de la hora, a la media).
  3. Lenguaje: concientizar las palabras que usamos.
  4. Conducta: chequear el porqué de una reacción.
  5. Respiración: estar conscientes de ella en distintos momentos del día (podemos fijarlos).
  6. Entorno: mirarlo tomando conciencia de cada elemento del mismo.
  7. Caminar: revisarse cuando se esté desplazando y ajustar la postura.
  8. Al manejar y detenerse en un semáforo, darse cuenta de la respiración, postura, entorno.
  9. Noche: prepararse a dormir con una ceremonia personal, meditar, revisar el día vivido.

Tal vez lleve tiempo poder desarrollar este programa, tal vez puedas hacer algunas cosas y seguro olvidarás otras, pero si nos proponemos trabajar con constancia y perseverancia, haciendo uso de nuestra libertad y aceptando ser responsables de nuestras vidas, estaremos presentes en el presente y podremos sentir y experimentar que realmente hemos vivido ese día, y recuerda: de un día a la vez.

En este link puedes escuchar Los sonidos del silencio con subtítulos en español.



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