Hygge, el bienestar danés o la socialización para introvertidos

Hygge, el bienestar danés o la socialización para introvertidos

Esta palabra escandinava, que se registró por primera vez a comienzos del siglo XIX, no tiene traducción a otros idiomas, pero podría ser algo como bienestar, el arte de crear una atmósfera agradable, la búsqueda diaria de la felicidad. Es el momento del día en que te dedicas a hacer alguna actividad que te gusta, que te causa placer, sin prisa. Lo puedes hacer solo o acompañado, con amigos o en familia.

Son varias las acepciones que se le han dado al término: “el arte de crear intimidad”, “confort del alma”, “ausencia de molestias”, entre otras. Pero para la traductora danesa ToveMaren Stakkestad, lo importante no es que se traduzca, sino que se sienta. No podría considerarse una tendencia de moda o un hábito de autoayuda, es un concepto que va inmerso en la cultura o en el ADN danés.

Patrick Kingsley, autor del libro de viajes How to be danish (Cómo ser danés) y corresponsal internacional de The New York Times, afirma que el hygge es una idea tan arraigada en el sentido de unión de los daneses, que se hace difícil comprender su importancia histórica y social.

Higgy es disfrutar de pequeñas cosas que nos hacen felices, como cocinar nuestro plato favorito, una buena comida entre amigos, escribir, leer un buen libro, ver alguna película o documental, tomar un té o un café. Es compartir con la gente que amas. Está relacionado con indulgencia, con gratitud. Significa disfrutar momentos y placeres simples con cosas sencillas, solo o acompañado de familiares o amigos, en un ambiente de la casa cálido, con poca luz.

Meik Viking es director ejecutivo del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, investigador asociado por Dinamarca en la Base de Datos Mundial de la Felicidad y miembro fundador de la Red Latinoamericana de Políticas de Bienestar y Calidad de Vida. Vicking afirma en su libro Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas que no hay receta válida para el hygge si no hay velas. Un 85 % de los daneses afirman que no hay hygge sin velas, eso sí, velas no perfumadas porque las consideran artificiales.

Este movimiento de la búsqueda y disfrute de la armonía y la paz desde hace un buen tiempo ha traspasado las fronteras danesas y de manera soslayada se ha ido expandiendo por el mundo. Ya en 2011, la ONU publicaba una resolución que declaraba que “la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental”.

El adjetivo de hygge es hyggeligt, que puede ser utilizado como un cumplido cuando se ha pasado un momento agradable entre personas queridas. Se me ocurre que una forma ideal para entender esta idea cultural es visitar Dinamarca.



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