Ignorar el llanto de un niño es violencia

Andar de diligencias en un centro comercial y cruzarme con un bebé no mayor de cinco meses llorando desesperado en su cochecito, mientras la madre alejada del cuerpo y de las emociones de su cría, continúa fría e insensible ante el llanto desesperado de la criatura, es lastimosamente una escena bastante frecuente. Si es así en espacios públicos donde por lo regular cuidamos más nuestras reacciones, no me quiero imaginar cómo será en el ámbito íntimo del hogar.

Soy muy terca con este asunto. No me voy cansar de repetir las veces que sea necesario, que cuando un bebé o un niño llora es porque algo no anda bien, es porque la criatura está padeciendo un período sufriente, es porque expresa malestar, dolor, miedo, porque tiene una necesidad afectiva o física que le está haciendo sentir mal,  que la criatura no sabe o no puede resolver sola y que no está siendo atendida. No importa cuántas veces me vea en la necesidad de insistir, de apelar al corazón o al sentido común, a la ética, al sano juicio, a las evidencias científicas, hasta que una a una se vuelvan a sensibilizar tantas almas congeladas a lo largo de años de condicionamientos y mentiras que degradan el llanto infantil a la categoría de capricho, manipulación o que propugnan la desalmada conseja de frustrar a los niños para que aprendan a “dominar el carácter”.

Violencia no es solamente pegar, gritar, insultar… Ignorar el llanto de un bebé o de un niño, también lo es. Desatender el llanto de un niño entraña desatender sus necesidades legítimas, equivale a enseñar al niño que de nada vale pedir ayuda porque en este mundo hostil en el que acaba de aterrizar nadie acudirá al llamado (indefensión aprendida). Desatender o ignorar el llanto de un bebé comporta desplegar  una respuesta de alarma en el sistema nervioso que sabotea su correcto desarrollo cerebral generando improntas en su salud física y mental presente y futura…

Así que, después de otro cochecito más que acaba de pasar frente a mi con un bebé llorando ante la postura indiferente de la madre, me encuentro aquí de nuevo con el propósito de aportar referentes veraces sobre llanto infantil, para que los responsables de atender a los pequeños tengan la opción de tomar decisiones informadas y conscientes. Esta vez  traigo una conferencia realizada por la psicopediatra española Rosa Jové, autora de bestsellers como La Crianza Feliz y Dormir Sin Lágrimas. En esta conferencia, entre varios aportes, Rosa Jové habla de estudios científicos que demuestran que al estar solos, a los bebés les baja la temperatura, les sube el ritmo cardiaco y se sienten mal, y de cómo se estabilizan y calman cuando se les acerca su cuidador. Disfrútenla y compártanla, para el beneficio de nuestros niños y niñas, por favor. Muchas gracias.



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