India, más allá del yoga, más allá de la espiritualidad

Como todo en esta vida, «Todo depende del ojo con que se mire».  De seguro todos hemos escuchado alguna vez acerca de India; y muy probablemente, si hemos escuchado más de una vez acerca de ella, por medio de historias y vivencias de distintas personas, muy posiblemente tengamos historias que parecen de lugares distintos y hasta encontradas, pues sencillamente, la diversidad cultural, espiritual, social y hasta visual de la India así lo permite.

Conocer India es un hito obligado en la lista de cualquier viajero, pero definitivamente «no es un viaje para todo el mundo», su realidad puede ser abrumadora, su desbalance puede mover muchas fibras, inclusive «ver tanto» de «tan poco» puede hacerte cambiar tu visión acerca de la vida y el mundo; en mi criterio, «Son demasiadas cosas que comprender y asimilar para una mente occidental».

Mi viaje a India comenzó con una frase, tenía frescas aún las imágenes de París en mi cabeza y una invitación me ensordeció, despertó mi curiosidad… fue algo así como: «En París viste todo lo que como sociedad, como ciudad nos falta, en India, muy probablemente veas y entiendas todo lo que te sobra».

Siempre me ha parecido un poco «cursi» o con tendencias al «cliché» todo el conjunto de frases a las que ya estamos acostumbrados, «la ciudad del amor», «la ciudad luz», «la cima del cielo», y en el caso particular de la India, aquella famosa y muy conocida «La India cambió mi vida». De todas las anteriores, quizás sea esta última la única que comparto, pues, es que la única forma de pisar India y salir igual que como llegaste a ella -mentalmente hablando-, quizás sea en una caja de caoba y estando muerto o vivo pero con todos tus sentidos bloqueados.

En lo personal, me he dado cuenta a lo largo del tiempo, que mi pasión por viajar, por fotografiar y por mi trabajo fotográfico en sí, no son más que una búsqueda interna, una búsqueda que integra cada uno de mis sentidos, tratando de congelar un breve momento de mi historia.  En cada foto pudiese llegar a verse mi estado de ánimo, mi disposición, mis ganas; pero en India, esa vez, sentí que todos mis sentidos percibían demasiadas cosas como para asimilarlas de un golpe, las especias colapsan el olfato, el color abruma la vista, el clima hace que tu cuerpo en ocasiones no sepa si sudar o titiritar, tus papilas gustativas no encuentran que hacer con tanto sabor y a veces, el simple acto de respirar hace que la experiencia sea sencillamente distinta, pues ese aire contiene demasiados aromas que son totalmente ajenos a tu cultura.

Caminar India -hablando literalmente- dentro de sus mercados, callejuelas, tomar un Rickshaw, es decir, visitarla más allá de conocer el Taj Mahal y de dar una vuelta por el Ganges, es una experiencia que puede marcarte, ver las condiciones infrahumanas en las que pueden vivir algunos, el culto a la muerte, el desapego a lo material, el stress de caminar en un sitio súper poblado, el ruido y en medio de todo aquello rostros sonrientes por doquier y miradas que sientes llegan hasta el alma, te llevan a pensar y a reflexionar, ¿Cómo puede ser esto posible?, ¿qué tienen en su interior?, ¿qué que nosotros no?, y como estas una larga lista de preguntas, que muy posiblemente solo puedas responder después de mucho tiempo de dedicarles tiempo en tu cabeza buscando ese no se qué; mucho tiempo después de meditarlo aún y cuando lo hagas inconscientemente.

Visitar India puede hacerse de dos formas básicamente, la India turística de grandes hoteles, el Taj Mahal y los grandes palacios; o la India de a pie, la de sus calles y sus rickshaws, y créanme son dos experiencias muy distintas; pero entre ambas, solo puedo recomendarles que se animen a hacerlo de la segunda forma, pero eso sí,  como mencioné al principio, piensen si están listos para ello, pues nuevamente, “no es para todo el mundo”.

Esta experiencia definitivamente puede resultar en un descubrimiento interno, al nivel de que en mi caso, aun hoy luego de un cierto tiempo de haber regresado, continúo buscando respuestas. Solo tengan en cuenta dos datos importantes, no todos en India son espirituales al extremo, ni meditan a lo largo del día por innumerables lapsos de tiempo; de la misma forma, que no todos hacen yoga, esta creencia occidental se deriva de un simple estereotipo, la India es mucho más, lo que sucede es que si hablamos de personas practicantes de una u otra cosa, las cifras siempre van a ser escandalosas, pues sencillamente, el 1% de 1000 millones de personas son 10 millones, es decir, mas de la población promedio de cualquier país de medianas dimensiones.

Libren su mente, mediten sobre el viaje, consigan un boleto y embárquense en la que posiblemente será su mayor aventura.

¿Del Ganges?, de este hablamos en otro post, pues sencillamente es una experiencia de otro mundo, que como tal merece ser contada con detalles.

¡Feliz Viaje!

Transporte_Hindu Trafico_Varanasi Interior_Fuerte_Amber Gats Carreta_tirada_por_bueyes



Deja tus comentarios aquí: