Indique su nombre y su palabra clave

Cada día nos enfrentamos múltiples veces a esas preguntas cuando manejamos un computador. A veces las ignoramos, pues dejamos el equipo o la página sin protección o permitimos que nuestro navegador las recuerde por nosotros. Otras veces colocamos palabras sencillas clave: una letra repetidas veces: aaaaaa; o una serie de números: 123456; o una palabra que “nadie” se va a imaginar como: no_sé; o el nombre de nuestro gato: plumita.

No los quiero desilusionar, queridos lectores, pero esas palabras claves las sabe todo el mundo. Bueno, a lo mejor el nombre de su gato no, pero seguramente si van a su página de Facebook van a encontrar 50 fotografías de su gato, acompañados de un mensaje que dice: Aquí está Plumita jugando con su pelota… El caso es que utilizar ese tipo de palabras claves es casi como no usar ninguna.

Y ustedes me dirán: ¿Para qué quiero proteger mi computador o mi cuenta de correo o mi entrada en Facebook? A nadie le interesa mi información. Es posible, mis estimados, pero piénsenlo un poco más. ¿Recuerda la vez que le escribió un correo electrónico a su hijo con el número de cuenta del banco? o ¿la vez que recibió los datos de la transferencia que le hizo el primo? o ¿cuando le envió una fotocopia de la cédula a la tía?  ¡Y todos esos datos están en su correo, al alcance de cualquiera que se robe su computadora o que simplemente se meta en su correo [email protected], protegida por la prodigiosa palabra clave: plumita.

Y no sólo son las computadoras. Hoy la mayoría de las personas que poseen una cuenta del banco tienen también una tarjeta de débito. Muy bien, la tarjeta tiene 20 dígitos que parecen muy difícil de recordar, y además una “clave secreta” de 4 dígitos. ¿Se imaginan cuántas personas utilizan su fecha de nacimiento como “clave secreta”? Otra vez, me meto en Facebook (para lo que no tengo dificultad alguna, pues su clave secreta es Plumita y busco su fecha de nacimiento, listo, ya tengo la clave de su tarjeta de débito. Y si no es la fecha de nacimiento, es la de la boda, o la del nacimiento de su hijo. Por ahí debe estar.

Tampoco es difícil de imaginar la cantidad de gente que tiene un archivo “secreto” en su computadora que se llama: Tarjetas.doc. Allí tienen, “para emergencias”, los números y las claves de todas las cuentas de los bancos, los de las tarjetas de crédito, fotocopias de las cédulas y de los pasaporte. Así, si se les olvida, pueden encontrarlas fácilmente. Lamentablemente, mis queridos amigos, también los amigos de lo ajeno pueden encontrarlas.

palabra secreta.001Hay sitios que, además de las palabras claves, tienen preguntas de seguridad. Usualmente es algo que ayuda a aumentar el nivel de seguridad, pero muchas veces los saboteamos nosotros mismos: ¿Cómo se llama su mascota favorita?: Plumita. Otra muy común: ¿Cómo se llamaba su abuelo?… Volvemos a Facebook, probablemente allí estará una foto de un señor mayor rodeado de nietos…

En fin, creo que les queda claro el problema al que nos enfrentamos. Hoy tenemos toda nuestra información al alcance de los dedos… pero no sólo de nuestros dedos. También está al alcance de personas malintencionadas que pueden robarnos nuestro dinero, nuestra identidad y hasta nuestra dignidad. ¿A cuantas personas les han “clonado” la cuenta de twitter para escribir por ellos? o ¿Se imaginan que alguien les robe su password de Facebook y empiecen a aparecer mensajes “suyos” diciendo que por fin salió del clóset?

 



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