Infidelidad ¿salvación del matrimonio?

Una estrella del fútbol se acuesta con su cuñada. Un actor casado tiene un hijo con su empleada doméstica. Un político envía fotos picantes por twitter. Un comediante es sorprendido besando a una mujer que no es su esposa. ¿Los reconoces? Son los escándalos de Ryan Giggs, Arnold Schwarzenegger, Anthony Weiner y Adal Ramones. Historias de engaños e infidelidades que se venden muy bien en los medios. ¿Por qué ocurren? Dan Savage tiene una respuesta poco convencional:

Porque la monogamia arruina ciertos matrimonios.

Dan Savage es uno de los columnistas sobre sexo más leídos en Estados Unidos. Es gay, y su columna es muy popular entre el público homo y heterosexual. En un extenso artículo publicado por la revista dominical del New York Times, Savage defiende la tesis que por 20 años ha mantenido en sus escritos: la monogamia es más difícil de lo que estamos dispuestos a aceptar, y por lo tanto, es mejor crear una ética sexual que se adapte a la realidad del matrimonio, en lugar del ideal romántico creado a su alrededor.

En otras palabras: En la perspectiva del tiempo, la infidelidad puede ser la salvación de un matrimonio. Y esto aplica para ambos sexos, porque como habrás notado, en mi lista inicial no aparecen mujeres. No porque jamás cometan una infidelidad, sino que como dicen los estudios, suelen ser más cuidadosas y reservadas con sus aventuras extramaritales. Además, y sin generalizar, la relación de las mujeres con el sexo suele ser más emocional que física.

¿Qué tiene esto que ver con los escándalos de infidelidad? Dame unos minutos y llegó allí. Pero antes, déjame sazonar el tema.

Judith Stacey es socióloga en la Universidad de Nueva York y considera que la monogamia no es natural, como tampoco es ser no-monógamo. Para ella lo natural es la variación. En la misma línea está Christopher Ryan, autor de “Sexo al Amanecer”. El me comentó en una entrevista que si estudiamos la evolución del homo sapiens durante los últimos 50 mil años, encontramos que la diversidad de parejas ha sido la constante. Es decir, en lugar de poligamia, una monogamia por períodos determinados, pero no para siempre.

Pero habrá quien diga ¡Para eso hemos evolucionado!. Por ello hemos alcanzado una institución matrimonial que se más justa, más equitativa, respetuosa y estable.

Bueno, según estos expertos, allí está el problema: Las expectativas que actualmente existen sobre el matrimonio no están alineadas con la psique y necesidades del ser humano.

Históricamente han existido “vías de escape” para las parejas: prostitutas, cortesanas, protegidos, amantes furtivos y la lista corre según la cultura y el tiempo. Hoy en día el panorama es similar, e incluso, ha sido impulsado por la tecnología. En Argentina debutó con gran éxito el sitio Ohhtel.com, un servicio de infidelidad en línea que permite a los usuarios conseguir una aventura con la mayor privacidad. Chile es el segundo país donde abren sus operaciones. ¿Las razones? Más de un millón de chilenos viven en matrimonios sin sexo, 50% de las chilenas aceptan la infidelidad como una opción y muchas de ellas buscan una forma segura de conseguir relaciones discretas.

Y aquí es donde entra la sugerencia de algunos especialistas: conversa con tu pareja sobre las necesidades de cada quien y negocia inteligentemente los límites del matrimonio. Según Dan Savage, eso significa conocer bien a tu pareja y la realidad de la relación.

Ian Kenner es un consultor sexual que ha escrito ampliamente sobre el aburrimiento en los matrimonios. Según él, la monogamia negociada es una manera en que algunas parejas permanecen comprometidas sin tener que permanecer fieles sexualmente. Kenner, al igual que Savage, cree que es posible mantener una relación a largo plazo si existen acuerdos claros, y sobre todo, si no se considera la infidelidad como una causa definitiva para la ruptura matrimonial. Porque más importante que la infidelidad temporal sería la solidez de la relación a lo largo del tiempo. Bajo esta óptica, resulta mejor iniciar una conversación adulta sobre el tema y llegar a algún tipo de acuerdo honesto, en lugar de mantener las escapadas como un engaño.

Esto nos lleva al asunto de lo que se considera sexo, y de qué manera. Para estos autores hay que dejar en claro que existe un universo más allá del coito. Por ello hablan de flirteos, sexo oral, strippers, o fotos eróticas. Todo dentro de los límites acordados y sin establecer una relación sentimental perdurable. Una fórmula arriesgada y difícil, sin lugar a dudas.

Pero es acá donde se abre una ventana interesante: quizás tras esta conversación sobre las necesidades de cada miembro de la pareja, descubran que aquello que buscaban lo pueden conseguir en el otro. Ian Kener ha encontrado en su práctica que en muchos casos, tras un diálogo inteligente, ambos deciden ir a la cama, explorar nuevas sensaciones, y así preservar la monogamia y el encanto.

Quizás algo de esto le faltó a los futbolistas, actores, políticos y comediantes capturados en sus infidelidades. Porque si bien los factores de poder, dinero, testosterona, machismo  y una buena dosis de estupidez jugaron un rol importante, es poco lo que se sabe sobre el nivel de acuerdos y comunicación en esas parejas.

 



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