Intoxicaciones por plomo, ningún grado de exposición es seguro

Intoxicaciones por plomo, ningún grado de exposición es seguro

Los efectos neurotóxicos del plomo han sido ampliamente documentados, a tal punto que hoy día sabemos que hay una estrecha relación entre la contaminación con plomo y severas deficiencias cognitivas en los niños expuestos a muy temprana edad y en concentraciones ligeramente superiores a las sugeridas por las agencias internacionales.

La Semana internacional de prevención de la intoxicación por plomo busca que tanto usted como yo, tengamos en cuenta los riesgo de los focos de plomo que podemos tener a nuestro alrededor, en especial en las pinturas de uso industrial y doméstico.

Con la campaña BEAN LEAD PAINT la Organización Mundial de la Salud espera motivar a la industria para que en 2020 ya no se comercialicen pinturas con plomo.

Si bien es cierto que las organizaciones internacionales están trabajando para generar normas que regulen el uso de este y otros metales pesados con similar o superior nivel de toxicidad, es clave que usted tenga conocimiento de las posibles fuentes de contaminación a las que podrían estar expuestos usted y sus familiares, de manera que también pueda hacer su parte para prevenir las severas consecuencias por la exposición prolongada.

Un interesante estudio conducido por el Centro de Investigaciones Toxicológicas de la Universidad de Carabobo en 2008 evaluó la concentración de plomo en niños en edad escolar como producto de los factores ambientales alrededor su zona de residencia específicamente los niveles de plomo en el agua de grifo y el polvo del piso de sus casas.

Los resultados obtenidos revelaron que el 76,2 % de las casas muestreadas presentaron niveles de plomo en el agua significativamente superiores a los limites recomendados por la legislación venezolana (35 ” 25,5 µg/L), y otros organismos internacionales. Además, encontraron que el 66,7 % de los niños evaluados, presentaron concentraciones de plomo en sangre superiores (10,5 ” 3,0 µg/dL) a lo establecido por el Centro de control y prevención de enfermedades de Estados Unidos.

Al evaluar las casas atendiendo al material de construcción de las tuberías, se encontró que el 52,5 % de ellas eran de metal y aún cuando el 80% de la población estudiada afirmó ingerir agua potable del suministro de la casa, ya sea filtrada o hervida, estos resultados dan cuenta del nivel de exposición al que estamos sometidos por el simple hecho de tener tuberías metálicas.

Estudios relacionados con el tema aseguran que bajo ciertas condiciones en la tubería, pueden ser liberadas cantidades significativas de material con contenido de plomo al agua transportada, puesto que dichas tuberías son generalmente fabricadas con aleaciones de diferentes materiales entre los cuales puede encontrarse el Plomo, que de acuerdo a la temperatura, pH y dureza del agua, puede migrar desde la tubería al agua.

Aunque el plomo ya no es usado como aditivo en la gasolina de los vehículos de motor, aún es utilizado como un ingrediente en las pinturas para las viviendas, algunos niños pueden ingerir polvo de las superficies y del suelo de manera obsesiva. La transferencia mano-a-boca de basura y de objetos no considerados como alimentos es reconocida ahora como un significativo vector por el cual los niños ingieren plomo.

Por su parte, estudios recientemente publicados por la Fundación por la Defensa Ambiental encontraron sorpresivamente, los productos formulados para niños eran una fuente significativa de Plomo.

El hallazgo más relevante fue que 20% de los alimentos para niños que fueros estudiados, presentaron niveles elevados de Plomo y curiosamente los autores sólo lograron explicar el fenómeno, argumentado que los alimentos para niños son ultraprocesados y que además de la contaminación habitual producto de la materia prima (por ejemplo frutas para los jugos o cereales para las bebidas) la contaminación se produce a lo largo de la cadena de elaboración.

Los productos más susceptibles fueron los jugos de fruta (especialmente manzana y uva), alimentos a base de tubérculos como papa y zanahoria y algunos tipos de galleta.



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